martes, 20 de enero de 2026

Reflexiones atemporales CCXCV – Perder a un padre

Cuando uno crece, y se hace adulto, ve las cosas de un modo distinto a como lo hacía cuando era un niño. O, por decirlo de otra manera, las comprende mejor.

Cuando estaba en el colegio, tuve dos compañeros que habían perdido a alguno de sus padres. Uno de ellos, a su padre; el otro, a su madre. El primero lo perdió en segundo o tercero de EGB, es decir, con unos ocho o nueve años; el segundo, que no estuvo en el colegio desde Primero, llegó (por decirlo de alguna manera) habiendo perdido ya a su madre, con lo que ésta debió fallecer cuando él era todavía menor que el otro compañero.

Ahora, superado el medio siglo de vida, y habiendo fallecido mis padres, sólo puedo alcanzar a imaginarme el dolor que debieron sentir aquellos dos niños.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: