Ya antes de gobernar, zETAp se ocupó de hacer desplantes a Estados Unidos, negándose a levantarse al paso de la bandera de las barras y estrellas.
No mucho después, recién encaramado a la
presidencia del gobierno sobre dos centenares de cadáveres, ordenó la retirada
de las tropas españolas de Irak. Tras eso, se involucró en una malhadada alianza
de civilizaciones en la que preponderaba una incivilizada cultura cuya
aspiración final es acabar con todas las demás.
El psicópata de la Moncloa es, en esto, una
versión corregida y aumentada del bobo solemne. No sólo hace desplantes a
nuestros aliados, sino que cambia nuestras alianzas históricas aunque eso
perjudique a España, porque lo único que le interesa es su propio beneficio. Y ahora,
en su último viaje a China, la dictadura comunista sostiene que el yerno del
proxeneta avaló su postura sobre Taiwan durante la reunión.
Qué le habrán prometido, o con qué le habrán amenazado, prefiero no imaginármelo.

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