lunes, 13 de enero de 2020

Bicefalia es cefalea

Confieso que estuve tentado de adelantar esta entrada para publicarla el día nueve, por aquello de la inmediatez. Cambié de opinión, en parte, porque el desfase tampoco iba a ser tan grande; y, en una parte mayor, porque al tratar todas las entradas regulares sobre el tema de la investidura de Pdr Snchz, tenía sentido irlas publicando en orden cronológico.
El título de la entrada no es nuevo. De hecho, en mi mente tiene ya una antigüedad de más de dos décadas, cuando yo ni siquiera pensaba en escribir un blog –es más que probable que ni siquiera supiera qué era tal cosa-, aunque ya empezaba a reflexionar (y no meramente reaccionar, como hacen algunos conocidos míos más inteligentes que yo… aunque en esto no lo demuestren, a mi parecer) sobre política.
Como digo, yo ya decía esto, a quien quiera que quisiera escucharme (pocos, la verdad), a finales de los noventa, cuando el PSOE, tras su primer abandono democrático del poder, ensayó el sistema de las primarias, con el resultado de que tenían un secretario general, Joaquín Almunia, que no era candidato a la presidencia, José Borrell.
Haciendo un –relativamente- erudito (o pedante, según cómo se mire) juego de palabras, yo vaticinaba que la bicefalia traería cefaleas (esto es, dolores de cabeza). Y, aunque no en voz alta, pensaba que llegarían más pronto que tarde. No me equivoqué, pero es que sólo un ciego con una venda y la cabeza metida en un saco sería incapaz de percibirlo. No voy a extenderme, porque de todos debería ser conocido que sacaron trapos sucios de la Delegación de Hacienda en Barcelona que salpicaban, indirectamente, al candidato, y éste tiró la toalla. Dicho sea de paso, debe ser la primera vez que la izquierda ha aceptado aplicar la responsabilidad in vigilando a uno de los suyos… porque les convenía, claro está.
Ahora, vuelve a haber una bicefalia. Lo malo es que los dolores de cabeza no serán en un partido político, sino en el Gobierno de España. Lo cual es tanto como decir que las cefalgias nos afectarán a todos los españoles. Porque no puedes meter a dos gallos tan pagados de sí mismos en el mismo corral –y con las alimañas siendo las que mantienen en pie el gallinero, aunque según propia confesión les importe un comino- sin que salten las chispas.
Y si no, al tiempo.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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