jueves, 2 de enero de 2020

Calderadas de habas

Los socialistas españoles –me refiero, naturalmente, a los dirigentes, no a los militantes en general- son, en su inmensa mayoría, o eso parece, un hatajo de rufianes sin escrúpulos ni ética de ninguna clase. Sin embargo, hay algo de lo que carecen todavía con mayor intensidad: no tienen ni la más mínima traza de vergüenza.
El actual gobierno regional andaluz ha encontrado, en tres cajas fuertes de una agencia regional, documentación relativa a los ERE por los que se ha juzgado a personas que (no recuerdo exactamente la expresión, tal era el grado de desfachatez de la misma) formaron parte del PSOE, pero no eran parte del PSOE.
¿Qué ha hecho la presidente del anterior ejecutivo regional? ¿Reconocer el hecho y pedir disculpas, quizá? No, eso es algo imposible para casi cualquier político, menos aún si es español y que entraría dentro de lo milagroso si es de izquierdas. ¿Quedarse callados, por un acaso? Quiá, los socialistas nunca dejan pasar la ocasión de dejar pasar la ocasión.
¿Qué dijo, pues, la líder esa? La que hablaba de la corrupción bestial de la Gürtel ha considerado el caso de los ERE como algo que pasó hace veintitantos años. Y no sólo eso, sino que ha acusado al PP en la región de hacer un uso partidista y difamatorio de la sentencia.
Pues bien, señora (de nuevo en el sentido marxista –de Julius- del término) Díaz, el franquismo es algo que acabó hace cuarenta y tantos años, y la guerra civil algo que provocó su partido hace ochenta y tantos años. Y si alguna formación política ha hecho un uso partidista de algo, es la suya.
De casi todo.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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