Cuando un católico critica la intolerancia del Islam para con otras religiones, la salida habitual de los apologetas de Mahoma es recurrir a la Inquisición y a las cruzadas.
La cuestión es que la Inquisición desapareció
ya hace doscientos años, además de que no fue tan terrible como la leyenda
negra quiere presentar (ojo, que no digo que fueran hermanitas de la caridad),
y que puestos a hacer salvajadas en nombre de la Fe, las diversas confesiones
protestantes nos dan ciento y raya.
En cuanto a las cruzadas, de la última han
pasado siete siglos largos. Mientras que los musulmanes siguen ejecutando a
personas por disentir de su credo intolerante, además de -quizá en las posiciones
más extremas, pero es que nadie en el cristianismo sostiene algo ni remotamente
parecido- mantener el objetivo último de someter todo el planeta a su religión,
y no precisamente predicando…
Sino, más bien, dando con el alfanje.

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