De acuerdo con el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, la invasión de hace casi dos meses se produjo de manera totalmente sorpresiva, espontánea y porque los invasores estaban poco menos que desesperados por escapar de su país.
Esto último se compadece poco con el hecho de
que en unos pocos días, la mayoría de los invasores habían cruzado de vuelta la
frontera en dirección a su país. Aunque algunos de los que se quedaron sí que
puede que estuvieran desesperados por salir de Marruecos.
Este podría ser el caso de un menor de (presuntamente)
diecisiete años, que fue detenido a comienzos de este mes por haber violado a tres niñas en un centro de acogida. De acuerdo que se trata de otra cultura
-una en el que la mujer, además de ser un objeto de pecado y una tentación
andante, vale menos que nada-, pero a lo mejor no le interesaba volver al país
de Mojamé, donde puede que le aplicaran una justicia un poco menos comprensiva
que la española.
Y, por otra parte, es extraño (nótese la ironía, por favor) que el gremio feminazi no haya puesto el grito en el cielo…

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