En el caso del partido de la mano y el capullo, uno siempre tiene la duda de si la malicia supera a la estulticia o si, por el contrario, la estupidez supera a la vileza.
Es por es que cuando uno lee el
titular de que La chapuza del Gobierno para dar la vulnerabilidad a losregularizados convierte el proceso en un coladero, uno puede pensar, como
el redactor del artículo, que otra vez el desgobierno socialcomunista que
tenemos la desgracia de padecer ha actuado a tontas y a locas, sin planear bien
la cuestión y tirando de consignas demagógicas antes de plantearse, no si puede
hacerse, sino si debe hacerse.
Sin embargo, cabe otra lectura. No
alternativa a la anterior, sino concurrente. Y es que el sistema ha sido
diseñado, precisamente, para que sea un coladero. Para que prácticamente
cualquier invasor (puesto que eso, y no otra cosa, es alguien que entra
ilegalmente en un país que no es el suyo) que quiera ser español pueda serlo.
Creyendo que, por esa razón, les
estarán agradecidos y les votarán, con lo que se mantendrían democráticamente
en el poder, aunque cambiando las reglas de juego. Olvidando que, cuando
alguien invade un país, no es para apoyar al que manda, sino para mandar en
lugar del que manda.
Es decir, que son malvados. Pero también imbéciles.

No hay comentarios:
Publicar un comentario