sábado, 18 de julio de 2026

El hijo de Tarzán

En los tebeos de superhéroes fue muy frecuente, en una cierta etapa, la figura del sidekick, del acompañante. Este acompañante era generalmente un adolescente que acompañaba al héroe adulto, con un origen bastante semejante.

Algo así ocurre con esta cuarta novela de la saga de Tarzán. No descubro nada si digo que el personaje es el hijo de Tarzán y Jane, que ya había nacido en la tercera novela… y no, no se llama Boy, como en las películas.

Eso sí, Burroughs repite, casi milimétricamente, el esquema de la primera novela, salvo por el hecho de que Korak -tal es el nombre que adopta el protagonista- ha nacido en la civilización y sabe quién es: vida en la jungla, amistad con un gran simio, desarrollo físico impresionante, gentil damisela en apuros que se enamora del protagonista (pero que adquiere habilidades propias), aristócrata inglés enamorado de la citada dama que empieza pusilánime y acaba redimiéndose… Lo que sí hay es una sucesión de malvados humanos, casi todos los cuales perecen violentamente y sin redención.

Para terminar, un detalle es que los capítulos no tienen título, sólo número.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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