El sistema electoral español estaba pensado para un sistema bipartidista, como los que imperaban en general en las democracias occidentales: Francia, Reino Unido, República Federal Alemana, Estados Unidos… No menciono Italia porque allí las cosas funcionaban mejor cuando no había gobierno.
Pero las cosas cambiaron a finales de los
ochenta: desaparecieron las mayorías absolutas -sólo dos desde entonces, las
dos del PP-, y el chantaje de los partidos pequeños, regionales, les concedió
un poder que no guardaba proporción con los votos recibidos.
Por eso, hace ya cuatro meses, entre las
distintas cosas que en mi opinión habría que cambiar para que España funcionase,
mencionaba el otorgar un plus de diputados al partido que más votos obtuviese. Y
hace tres semanas Núñez Feijóo proponía reformar la Ley electoral en este mismo
sentido. Naturalmente, todos los miembros de la coalición Frankenstein le
pusieron a caer de un burro.
Señal de que tanto él como yo hemos dado en el clavo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario