Los de la mano y el capullo son tan tontos, tan soberbios y tan imprudentes, que no se dan cuenta de que sus estrategias judiciales son nefastas.
Tomemos el caso de zETAp, referente moral del partido de la mano
y el capullo. Acusado de blanqueo de capitales y de fraude fiscal, ¿ha negado
los hechos? Qué va. Desde decir que los presuntos delitos han prescrito hasta
alegar la nulidad de las pruebas, toda su actuación se puede resumir en es
cierto aquello de lo que se me acusa, pero mi defensa es que no se me puede juzgar
por ello.
Y claro, semejante conducta estúpida es desmontada paso a paso. Por ejemplo, que la doctrina del Tribunal Supremo avala el uso de la prueba principal aportada por Estados Unidos sobre el caso Plus Ultra.

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