La historia del llamado pago a las renovables es, hasta donde se me alcanza, una serie de desatinos uno detrás de otro (por eso se llama serie), perpetrado por gobiernos de uno y otro signo… aunque a nadie sorprenderá que señale que la cosa empezó con un presidente del partido de la mano y el capullo y se ha agravado con otro de la misma formación.
Según tengo entendido, el tema comenzó con
las primas prometidas por zETAp a las empresas relacionadas con las llamadas
fuentes de energía renovables: es decir, aquellas fuentes de energía
que, en el momento presente -y en el futuro previsible- no resultan rentables,
por lo que necesitan de ayudas para salir adelante.
Llegado al poder, el Partido Popular no hizo
las cosas como debía, y tras ser desalojado del poder por la moción de censura que
encaramó al poder al psicópata de la Moncloa, éste se ha dedicado a no pagar
las primas prometidas.
¿El resultado? Pleito tras pleito en el que
se ha visto metida España; pleitos que ha ido perdiendo vez tras vez, con la
amenaza de embargos sucesivos. El último: el de Bélgica embargando ochocientos cuarenta millones de euros por esos impagos.
Mientras el prestigio de España desaparece por el sumidero, el yerno del proxeneta disfruta del poder que detenta.

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