El llamado socialismo científico es cualquier cosa menos, precisamente, científico. Renunciando al método científico de prueba y error, establece unas premisas preconcebidas a las cuales adapta todo su entramado ideológico. Que ese entramado no tenga nada que ver con la realidad es algo que les trae sin cuidado.
Tomemos el caso de la Ley 1/2025, de 1 de Abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. De acuerdo
con la misma, el establecimiento de restauración estará obligado, salvo en los casos
de bufé, a ofrecer la posibilidad de llevar el excedente que queda en el plato,
debiendo contar con envases que permitan llevarse de manera gratuita ese
excedente.
Y aquí está el quid de la cuestión. Lo de ofrecer la posibilidad de llevarse las sobras ya era algo que existía de manera consensuada, cobrando o sin cobrar. Por lo que regular algo que no necesitaba ser regulado, y además hacerlo de la peor de las maneras posibles, es lo que cabía esperar del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.

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