Sin necesidad de prestar atención a los estudios internacionales, yo mismo he podido apreciar que el nivel educativo en España ha descendido en el último medio siglo, por lo menos: más allá no puedo decirlo con conocimiento de causa, puesto que hace medio siglo (glups) que empezó mi formación académica. En realidad, un poco más (doble glups).
Libros de texto cada vez más delgados y con
menos textos, materias cada vez menos densas, calificaciones cada vez más vamos
a procurar no lastimar la autoestima del alumno… son recetas seguras para
el fracaso.
Pero, a lo que parece, no somos los únicos. Según un estudio, sólo el sesenta por ciento de los jóvenes de quince años en
Alemania (qué gran país… fue) posee todavía un nivel mínimo en lectura y
matemáticas. Es decir, que el cuarenta por ciento son prácticamente analfabetos
y no dominan las operaciones matemáticas básicas.
Es el resultado de rebajar de manera continua
los estándares académicos. Medidas como eliminar de la enseñanza primaria la
división larga y los cálculos con números decimales se justifica diciendo que los
alumnos cometen demasiados errores al dividir; para añadir la injuria al
insulto, la ministra de Educación de uno de los land (del Partido Verde,
cómo no) afirmó que simplificar la enseñanza de las matemáticas constituye un desarrollo
científicamente fundamentado de la educación matemática.
Y yo, que lamento que en su día no me enseñaran a hacer raíces cúbicas con papel y lápiz…

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