lunes, 8 de junio de 2026

El problema no son los indios, son los jefes

Un viejo adagio en latín -que no latino, puesto que su origen es medieval- dice que excusatio non petita, accusatio manifesta. O, de una manera mucho más coloquial, podría decirse que el que se pica, ajos come.

Viene esta reflexión a cuento de la sentencia de la Audiencia Nacional en el pleito que la cantante colombiana Shakira mantenía con Hacienda, y que ha terminado con el resultado de que la Agencia Tributaria -es decir, todos los españoles- tendrá que devolver más de cincuenta y cinco millones de euros a la artista.

Naturalmente, esto no habrá sentado demasiado bien en el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, por más que la mayor parte de sus miembros hayan optado por mantener la boca cerrada.

No ha sido el caso del ninistro de Incultura, el pijiprogre catalán Ernesto Urtasun, que decidió opinar sobre un tema que no es de su departamento. Manifestó el cocuquista que autoridades, funcionarios e inspectores de Hacienda cuentan con toda la confianza del Ejecutivo para hacer las labores que les corresponden.

En general, yo también me fío de los inspectores de Hacienda. De quienes no me fío nada es de quienes les establecen sus directrices de trabajo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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