jueves, 11 de junio de 2026

Nada dura para siempre

Jamás pensé que llegaría el día en que un servidor fuera a estar de acuerdo con las afirmaciones de una (presunta) delincuente, hija de un proxeneta y esposa de un embustero profesional.

Pero hete aquí que la vida te da sorpresas, y concuerdo plenamente con una afirmación lanzada por la pareja del psicópata de la Moncloa. En efecto, Begoña Gómez ha criticado los jurados populares, por considerarlos no imparciales y estar formados por ciudadanos ajenos a la función jurisdiccional.

Algo en lo que concuerdo plenamente. No me gusta la figura del jurado en el ordenamiento español, y si me llamaran para ser parte de alguno alegaría objeción de conciencia. Probablemente los legisladores constituyentes consideraron que resultaría la mar de progre y moderno establecerla, pero, como ya he dicho, para mí no pega ni con cola.

Claro que, como en las telenovelas, el idilio duró poco, porque enseguida la susodicha hizo una afirmación con la que no puedo estar más en desacuerdo: pidió quedar absuelta por inexistencia absoluta de indicios, y condenar en costas a las acusaciones.

Como estrategia procesal no está mal… salvo por el hecho insignificante de que, si hay algo que sobra, son precisamente lo que ella llama indicios.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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