Pensaba que había sido Voltaire el que dijo que conviene tener a tus amigos cerca, y a tus enemigos más cerca aún. Pero he ido a mirar en internet y resulta que la frase es de El Padrino II; probablemente, el error se deba a otra frase (esta sí) del filósofo francés: ¡Dios mío, líbrame de mis amigos! De los enemigos ya me encargo yo. Lo malo es que me ha obligado a cambiar el título de la entrada, que me había quedado de dulce (Lanzando el chapeau a orillas del Loira), y la imagen, que no llegué a generar.
En el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer no parece que sean demasiado seguidores del filósofo francés.
Y es que a sus amigos, amiguetes, amiguitas y
amigotes les colocan lo más cerca posible, en puestos que son una bicoca y para
los que, con frecuencia, adolecen de falta de cualificación. Como el director
de infraestructura del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, que
tiene colocado a su director de tesis doctoral como jefe de bioseguridad.
Que sí, que a lo mejor está más que capacitado para el puesto… pero la cosa apesta que da asco.

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