Por casualidades de la vida, tanto esta entrada como la anterior tratan sobre el mismo tema: los programas de televisión que tienen como referente principal, no la audiencia, sino quienes lo patrocinan. Y como la primera es mucho más abundante que los segundos, pasa lo que pasa.
El penúltimo caso es un programa que le han
dado en La Secta a un presunto humorista (un showman sería más
ajustado) para loar al psicópata de la Moncloa y denigrar a sus oponentes (en
la práctica, casi toda España menos los que le deben algo).
El resultado ha sido que el programa se haya hundido
a mínimos, y en la cadena ya se habla de gran fracaso. Lo cual, teniendo
en cuenta los niveles de la parte rojiverde (roja por la ideología,
verde por el color del logo) del grupo Planeta, ya es decir bastante.
Otro candidato a la basura de la que nunca debió salir.

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