Dicen las malas lenguas que el Chepas y el becario ubicuo montaron el chiringuito neocom y lo llamaron Podemos porque llamarlo Follemos (como dijo Mark Hammill en cierta ocasión, pido perdón por el uso de la palabra con efe, pero la he empleado en aras de la exactitud histórica) quedaba demasiado descarado.
Se rumorea también que Junior abordaba
a las alumnas en las discotecas proponiéndoles encontrarse en los aseos para
intercambio de fluidos corporales, y no me estoy refiriendo precisamente a la saliva.
Al parecer, hay modos y maneras que es difícil
abandonar. Es el caso de repetido Coletas, antaño político y hoy
empresario de (escaso) éxito en el mundo audiovisual y de la restauración. Molestos
por su trato autoritario, prepotente y despectivo, hay exempleados que están
empezando a hablar, y que aquél que decía que se daba de puñetazos con gente de
una clase social muy inferior a la suya, o que le ponía ver cómo
golpeaban a un policía, le amenazó con destrozarle la vida.
Pues que tenga cuidado, porque ahora es un particular, sin aforamiento ni privilegios… y con mucha gente que le tiene bastantes ganas.

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