viernes, 12 de junio de 2026

Dios te oiga, Tomás

Dicen que la política hace extraños compañeros de cama. Lo que no dicen, o al menos yo no lo he escuchado, es que la política es bastante irónica.

En efecto, quienes en el pasado aparecían como gañanes indoctos, con el devenir del tiempo demuestran tener un poso de decencia personal que los eleva por encima de quienes, en su momento, parecían de más grandeza.

Es lo que ocurrió con José Luis Corcuera, el de la ley Corcuera, también conocida como ley de la patada en la puerta. De hecho, creo recordarme volviendo a casa de mis padres, caminando cerca del río (no diré cuál), y oyendo por la radio hablar del tema. Pero me desvío del tema. Con el tiempo, tirando sólo de sentido común -admito sesgo de confirmación-, el que no era más que un electricista algo bruto aparenta tener más altura moral que muchos de sus compañeros de partido.

Algo parecido ocurre con Tomás Gómez, en tiempos alcalde de Parla y figura prominente de la franquicia madrileña del partido de la mano y el capullo, y ahora una especie de Pepito Grillo de su partido. Según el susodicho, el PSOE podría desaparecer, y el psicópata de la Moncloa se ha quedado sin coartada.

Lo primero sería una bendición para el país. Respecto a lo segundo… un autócrata no necesita coartadas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: