La frase del estreno parlamentario de Paulino Iglesias la he reproducido ya varias veces, pero esta vez viene, quizá, más a cuento que nunca:
El partido que yo aquí represento aspira a concluir con los antagonismos sociales, a establecer la solidaridad humana, y esta aspiración lleva consigo la supresión del Magistratura, la supresión de la Iglesia , la supresión del Ejército, y la supresión de otras instituciones necesarias para ese régimen de la insolidaridad y antagonismo (...) Es decir, que este partido (...) estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones
Y es que quien actúa fuera de la legalidad
comete un delito. Y, en un Estado de Derecho, sobre quien comete un delito recae
el peso de la Justicia. El partido de la mano y el capullo, como organización e
individualmente muchos de sus dirigentes más señalados, llevan más de un siglo
cometiendo delitos.
El problema es que escribo esto antes de que
ocurra lo que voy a decir, pero saldrá publicado después. En cualquier caso, la
alegría no me la quita nadie: zETAp, imputado por organización criminal,
tráfico de influencias y falsedad en el caso Plus Ultra, fue llamado a declarar como investigado el 2 de Junio ante la Audiencia Nacional.
Socialistas conozco -políticos y no políticos- que se han declarado decepcionados o desolados por esta noticia. Sorprendidos también. Yo no: mi duda era sobre qué predominaba más en el bobo solemne, si la maldad o la estulticia. Pero de que adolecía de ambos rasgos nunca tuve duda.

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