jueves, 20 de agosto de 2026

Tarzán y el imperio perdido

En este volumen de la serie, Burroughs emplea otra variación frecuente de las civilizaciones perdidas. En efecto, si en el anterior nos encontrábamos con un grupo de cruzados que llevaban cosa de un milenio aislados del resto del mundo, en este nos encontramos con dos ciudades estado romanas que llevan en el valle en que se encuentran desde los tiempos de Nerva, es decir, casi dos milenios.

Por lo demás, se repiten las constantes de la serie: un blanco bueno encuentra la civilización perdida, cae prendado (y viceversa) de una nativa del lugar, se ve metido en medio de un juego de poder y al final llega Tarzán y contribuye a solucionar el entuerto.

A señalar que el final de esta novela me resulta un poco abierto: Erich von Harben no dice que no vaya a regresar con Tarzán a la civilización (al mundo moderno, se entiende), pero está enamorado perdidamente de Favonia, y ella de él. Regresar con su padre supondría abandonarla, lo cual nunca ocurre en este tipo de historias.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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