Hace menos de una semana comentaba que el hecho de que el psicópata de la Moncloa esté dispuesto a regalar una emisora a uno de sus lacayos -gente como el que preside el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer nunca tiene amigos-, a mayor gloria suya (del yerno del proxeneta, se entiende) no garantiza que vaya a tener audiencia.
Lo mismo puede decirse del programa fletado
con dinero de todos (chúpate esa, indocta egabrense) para competir con El
Hormiguero, un programa de mamarrachos para mamarrachos que ha perdido esa
batalla.
Y va camino de perder la guerra, porque hasta
un programa relativamente minoritario, como el Horizonte de Iker Jímenez,
en Cuatro (esto es el acabóse, yo diciendo cosas agradables de semejante
emisora) le ha superado en audiencia.
Claro que, con un peso muerto como el de Lalachús, que hace menos gracia que una patada en la espinilla, es difícil mantener cualquier cosa a flote…

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