viernes, 19 de junio de 2026

Modus delinquiendi

La táctica del partido de la mano y el capullo cuando ha ido saliendo a la luz la fase actual de su sempiterna trama de corrupción -en España, socialismo y corrupción son términos que van de la mano- ha sido siempre la misma.

En primer lugar, lo han negado: es falso, son bulos, es fango, son los pseudomedios, es una conjura, la derecha extrema y la extrema derecha… todos a una, repitiendo como loritos el argumentario que les han pasado.

Luego, el no sé de qué me habla, el no lo recuerdo, el no me consta, el yo no sé nada de eso. Es decir, admiten las conductas delictivas, pero dicen que las hicieron otros. El fango ya no es tan lodoso, los bulos ya no son tan falsos.

A continuación, empiezan a admitir tímidamente que bueno, que sí, que quizá hubo errores, pero que pertenecen al pasado, que esa gente ya no está en el partido y que se ha actuado con contundencia.

Finalmente, se les condena. Pasó con los GAL, pasó con los EREs fraudulentos y, si Dios y la Justicia quieren, pasará con Ábalos, con Cerdán, con Koldo, con el teledirector de orquesta, con la fontanera y, ojalá, hasta con el sursum corda.

Por eso, cuando hace tres semanas el partido de Ferraz reconocía fallos de control en sus pagos internos tras los últimos escándalos, lo que pensé es que es sólo cuestión de tiempo que se pruebe que ha habido (otra vez) financiación ilegal en el partido fundado por Paulino Iglesias.

Eso sí, la financiación de los partidos políticos es otro tema.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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