lunes, 21 de agosto de 2017

Detritos subhumanos

Esta entrada se salta el orden habitual, ya que por debería salir dentro de casi un mes. No quería dejar pasar tanto tiempo sin comentar la estulticia sectaria de los necionanistas catalanes incluso en un tema tan serio como el del atentado islamista; pero tampoco quería dedicarles una entrada fuera de orden (esto es, adicional a la del día). Por otra parte, el colarles supone en cierto modo darles una importancia que no se merecen; pero, de nuevo, el dejarlas en su sitio supondría perder la inmediatez que creo requiere. Así que… ahí va.
En realidad, todo se resume en que los secesionistas catalanes son una panda de miserables, unos asquerosos despojos humanos. Aunque su afán de independencia fuera legítimo –que, para mí, no lo es-, el anteponerlo a cualquier otra cosa, incluido el supuesto de un atentado, buscando sacar tajada política del mismo, demuestra la ínfima catadura moral de estos seres.
A ellos no les importa que su afán de protagonismo provoque un caos operativo e informativo, con tal de mostrar al mundo una Cataluña independiente de facto. Como no les importa hacer el ridículo al distinguir entre víctimas catalanas y españolas (es decir, españolas no catalanas) cuando, hoy por hoy, todos y cada uno de los catalanes, les guste o no, son españoles. Y más allá de los Pirineos es algo que tienen meridianamente claro, porque cuando en Estados Unidos han querido mostrar su solidaridad, han usado los colores de la bandera española, lo que les ha acarreado la bronca del grupito de la click de Famobil (ya me dirás tú lo que les importa a los yanquis lo que piensen o puedan dejar de pensar ese grupo de desgraciados). Tampoco les importa perseverar en la inseguridad descartando la colocación de bolardos, a pesar de la instrucción de la Policía Nacional, si con ello demuestran su independencia de criterio.
Afortunadamente, por ahí fuera tienen las cosas más claras. En ese país al que se quisieron unir la última vez que pretendieron separarse de España, un periódico de tirada nacional le ha recordado a Cocomocho que para luchar contra el terrorismo debe respetar la legalidad.
A buen ceporro se lo han ido a señalar, si ni siquiera es capaz de respetar las reglas del sentido común…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 20 de agosto de 2017

Así de sencillo, así de claro

Decía hace dos días (y hace dos años también) que el caso de los islamistas radicales en Occidente (y en Europa en concreto) es parecido al que Méjico tuvo hace casi dos siglos con Tejas. Sin embargo, la misma noche en que publiqué (por segunda vez) la entrada, a punto de dormirme (es cuando me suelen venir las mejores ideas, cuando dejo vagar libremente los pensamientos) tuve una revelación (por así decirlo): no es como el caso de Davy Crockett y compañía, sino más bien como el de los bárbaros y el Imperio Romano.
Por indolencia, por comodidad, por pereza, por lo que sea, el hecho es que hemos permitido que el enemigo –puesto que eso es lo que son, y no me cansaré de repetirlo- se instale dentro de nuestras fronteras. Y no acomodándose a nuestras costumbres, sino conservando las suyas propias, costumbres que, en un alarde de estulticia suicida, algunos proclaman que hay que respetar como una muestra de tolerancia. Perdón por el símil, pero es como si a la víctima de una violación (o de cualquier otra agresión, para no correr el riesgo de herir sensibilidades) se le pide tolerancia con su agresor. Un poco fuerte la comparación, quizá, pero así es como veo la cuestión.
No lo ven así los de la extrema izquierda, cuya aversión a ese Occidente en el que tan bien (y también) viven corre pareja a la de los fanáticos de la media luna. Son esos que hablan de atropello para no decir atentado, o que consideran que se trata de terrorismo fascista fruto del capitalismo, o que no acaban de implicarse en los pactos antiterroristas, o que piden comprensión para con los terroristas. Quizá piensen que los asesinos pueden ayudarlos en su asalto al cielo, como el cursi de la coleta llama a alcanzar el poder, para luego desecharlos; quizá piensen aquello de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Nada más lejos de la realidad: para los islamistas (y con este nombre no me refiero a los musulmanes en general, sino a los radicales de entre ellos… aunque el Islam parece ser, de las tres grandes religiones monoteístas, la más proclive a una interpretación radical, al menos en nuestros días), todo los que no piensen como ellos son infieles, y por lo tanto no tienen más alternativa que convertirse o morir.
Por lo tanto, la manera correcta de tratar con estos asesinos es la que se ha aplicado en Cambrills: se les da el alto y, si no se detienen, se les apiola convenientemente. O, por citar a Tolkien, se les mata, se les mata muertos, si ustedes me entienden.
Para terminar, dos cosas: está muy bien gritar eso de no tenemos miedo, aunque sea una mentira más grande que la Sagrada Familia, porque a esta gente hay que temerla (y la tememos), aunque nunca debemos permitir que ese temor nos domine; y tenemos que ganarles, no porque seamos mejores (que lo somos), como he leído en un editorial, sino porque no nos queda otra alternativa. O les ganamos, o estamos muertos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Los papeles póstumos del Club Pickwick

Adquirí este libro, supongo, por ese afán completista que tengo, además de por haber leído en alguna parte una crítica favorable. Y ataqué su lectura con una cierta prevención, porque más de mil páginas de Dickens parecían muchas páginas… y mucho Dickens.
Sin embargo, me he llevado una agradable sorpresa. No hay en toda la obra nada del melodrama (o del melodramón) que estoy acostumbrado a encontrarme en las obras del autor victoriano, y sí mucho del humor que resulta esporádico en el resto de su obra (al menos, de la que yo he leído). Hay villanos, claro, pero son los menos y resultan villanos de medio pelo, por así decirlo; en la mayor parte de los casos no reciben el justo castigo a su perversidad (expresión que no es mía, pero que no recuerdo dónde leí… porque la leí en alguna parte, hace ya mucho tiempo); en la mayor parte de los casos, el castigo se limita a recibir uno o dos puntapiés (aunque en uno de los casos, no el del más perverso, son más bien varias docenas de puntapiés). Hay también descripción de la cárcel por deudas, escenario éste que Dickens conocía por experiencia personal; pero éste parece ser el único reflejo autobiográfico en toda la obra. Vamos, que Dickens enganchó a sus lectores con esta historia bienhumorada y caricaturesca, para pasar después a endilgarles folletines lacrimógenos uno tras otro, salvo alguna excepción que ahora no alcanzo a recordar.
Ha sido, pues, una agradable lectura que me ha acompañado durante las vacaciones y la vuelta al trabajo. No se ha hecho en absoluto largo, y uno casi lamenta que el señor Pickwick, el fiel Sam Weller y todos los demás personajes no nos acompañaran durante otras mil páginas… por lo menos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Un par de hostias bien dadas y se acababa la tontería

Hablaba ayer de la permisividad de los gobiernos de España con lo que ha ocurrido en Cataluña en las cuatro últimas largas. Ante semejantes muestras de complacencia, hasta los espíritus más puros y abnegados encontrarían difícil evitar ensoberbecerse o, por decirlo más llanamente, volverse unos macarras. Y los necionanistas catalanes serán muchas cosas, pero no puros o abnegados. Más bien todo lo contrario, así que la chulería estaba cantada.
Hace casi un mes –el retraso en comentarlo es cosa del amontonamiento de entradas durante el verano, qué se le va a hacer… y eso que publico una al día- tuvimos dos muestras palmarias. La primera fue la de Cocomocho, que afirmó (y se quedó tan ancho… como ancho es su vicepresidente, del que luego hablaré) que no aceptaría una posible inhabilitación del Tribunal Constitucional porque sólo la asamblea legislativa le puede suspender. Es decir, que no sólo declara de facto la separación de España (al menos, la suya propia, si no la de toda Cataluña) sino que, además, pasa de cualquier resolución judicial, incluidas las de los órganos jurisdiccionales catalanes. La inmunidad parlamentaria llevada al su máxima expresión o, al modo del Generalísimo, que sólo se considera responsable ante Dios (y, en su defecto, la Moreneta) y ante la Historia.
Para acabar de redondear la broma, añadió que el Gobierno catalán no hará campaña en favor de la independencia. Hombre, el Gobierno en su conjunto quizá no (está por verlo), pero apostaría duros contra pesetas a que todos y cada uno de sus miembros (los que para entonces no hayan purgado) sí que la harán.
Y luego está el caso del estrábico con sobrepeso (el ancho vicepresidente al que antes me refería) que, requerido por el Gobierno de España para que entregara la lista de interventores de la Generalidad (al objeto de fiscalizar la ejecución del Fondo de Liquidez Autonómica y evitar que el referéndum se costee a base de fondos públicos), se negó (con la peregrina excusa de que esos controles adicionales afectarían negativamente en el pago a proveedores de los servicios sociales; sólo a ellos, por lo visto: el cobro de las dietas y otros emolumentos parece que no se verán afectados). En lugar de los interventores, serán los propios consejeros quienes se encargarán de certificar las peticiones de información del Gobierno, que abarcan más de cien entes autonómicos.
Es lo que pasa con los niños malcriados. Se les consiente, se les consiente, y cuando uno quiere plantarse ya es demasiado tarde. Un par de azotes bien dados a tiempo y se acababa la tontería, hombre…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 19 de agosto de 2017

No hay huevos

Una de las razones de que las cosas en Cataluña estén como están es que absolutamente todos los gobiernos de España durante los últimos cuarenta años han permitido a los partidos regionalistas de esa comunidad autónoma, so capa de la gobernabilidad (desde mi punto de vista, sería más correcto decir gobernación o gobernanza, pero ese es otro asunto) de España, hacer y deshacer a su antojo, manejando aquello como un cortijo y consintiendo todos los caprichos y dispendios que se les pasara por la cabeza.
Ha dado igual que en el palacio de la Carrera de San Jerónimo el partido del gobierno tuviera mayoría absoluta por sí mismo o precisara de apoyos parlamentarios: siempre, siempre, se ha dejado hacer a convergentes y republicanos de izquierda lo que les ha petado: robar a manos llenas, incumplir las normas, entrevistarse con terroristas y pactar la no comisión de asesinatos en la región, cercenar los derechos de los que no piensan como ellos… La indignidad llegó al extremo de afirmar el candidato a presidente del Gobierno de España que hablaba catalán en la intimidad: si lo hace de forma tan manifiestamente mejorable como su cónyuge la lengua de Shakespeare, estoy por apostar que en la intimidad se entienden en la de Cervantes.
Por eso, cuando uno lee que el Gobierno cortará el acceso al Fondo de Liquidez Autonómica a Cataluña si no certifica que no destina fondos al referéndum, uno no sabe si reír o llorar. Porque los necionanistas no se van a molestar en disimular (demasiado) ese destino de su (nuestro) dinero… y porque el Gobierno seguirá financiándolos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 18 de agosto de 2017

¿A quién creemos?

Cuando, planteada una cuestión, se mantienen dos posturas contrapuestas, a un observador externo (en realidad, todos los observadores son externos: quiero decir a alguien que no esté implicado directamente en la controversia) se le plantea la tarea de dilucidar cuál de las dos partes está diciendo la verdad y cual miente como una bellaca.
Pero si una de las partes es un cuerpo con casi dos siglos de historia, respetado por todos los españoles de bien y que ha dado tales muestras de abnegación, sacrificio y afán de servicio que es conocido por antonomasia con una sola palabra que significa digna de galardón, mientras que la otra es representante de otra organización que se ha dedicado a saquear una de las regiones más ricas de España al tiempo que se envolvía en unos colores que ni siquiera son suyos, todo eso mientras falsean la Historia, coquetean con asesinos terroristas y se saltan a la torera toda norma jurídica que les pete, sea propia o ajena… entonces, en ese caso no hay mucho lugar a la duda.
Así pues, ¿entró la Guardia Civil en las sedes del consejo de gobierno y de la asamblea legislativa de Cataluña o, por el contrario, se les impidió la entrada como proclama el consejero de Presidencia del citado consejo de gobierno?
Yo, la verdad, tengo meridianamente claro, cristalino, diáfano, a quién creo y de quién no me fío ni un pelo…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 17 de agosto de 2017

No aprendemos

Lo escribí hace casi dos años:
Es la guerra
Y hasta que no lo entendamos todos –ciudadanos y gobernantes, de derechas y de izquierdas, creyentes y ateos, pobres y ricos-, no estaremos en disposición de empezar a hacerles frente. Aunque puede que ya sea demasiado tarde. Porque, al igual que ocurrió con los mejicanos en Tejas a comienzos del siglo XIX, hemos permitido que entren en nuestros países. Peor aún, porque permitimos que no se integren, que permanezcan encerrados en su microcosmos, aferrados a sus costumbres y predicando sus creencias de odio.Hay musulmanes buenos, no lo pongo en duda. Estoy incluso dispuesto a admitir que pueden constituir una mayoría, que los terroristas asesinos y fanáticos no son más que una minoría dentro de la religión que, por mor de su alta tasa de natalidad, experimenta un crecimiento más rápido. Pero mientras haya dementes que sigan creyendo ciegamente en una religión fundada hace milenio y medio por un exaltado pedófilo (le pese a quien le pese, Mahoma se acostaba con niñas) -y mientras haya personas en nuestra sociedad que les sigan el juego-, seguiremos teniendo atentados como los de ayer en París.
Cuanto antes seamos todos conscientes de ello, más oportunidades tendremos de sobrevivir. Si es que tenemos alguna todavía.

Sigue siendo perfectamente válido, sólo con cambiar ayer por hoy y París por Barcelona.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Siempre hay sitio para un tonto más

Suele decirse que los refranes son reflejo de la sabiduría popular y que, por eso mismo, tienden a acertar. Sin embargo, hay uno que demuestra su falibilidad una y otra vez, y es aquél de que en España ya no cabe un tonto más.
En realidad, falla sólo relativamente, porque los tontos que se van descubriendo ya se encontraban en territorio patrio. Varía sólo, por tanto, la distribución porcentual entre los estultos y los que no lo son, con los primeros en aumento sostenido y, lo que es peor, sin vergüenza ninguna en proclamar a los cuatro vientos su inefable estupidez.
Es el caso del secretario general del SAT, Óscar Reina, que se ha ofrecido a poner urnas para que los catalanes que viven en Andalucía puedan votar en el referéndum. La generosidad de su gesto no se detiene ahí, sino que abarca incluso el proporcionar observadores internacionales andaluces para el butifarrendum.
Y mientras unos engrosan las filas de los cretinos, otros las abandonan o, al menos, ponen de manifiesto el sinsentido de lo que sostienen las mencionadas filas. Me refiero al jefe de los servicios jurídicos de la asamblea legislativa de la comunidad autónoma catalana, que declaró su opinión contraria a la legalidad de la citada patochada electoral.
En la citada cámara, mientras tanto, como quien oye llover…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 16 de agosto de 2017

Bailar con la más fea

En cada comunidad autónoma en la que hay un partido regionalista fuerte, pero sustancialmente en Vascongadas y Cataluña, el PSOE ha intentado mimetizarse con la formación regionalista hegemónica, sin importarle en absoluto que dicha formación no sea de izquierdas, sino de derechas.
Los resultados de esa política de miras cortas están, valga el juego de palabras, bien a la vista, ya que en ambas regiones la formación de la mano y el capullo ha pasado en apenas una década de ser una alternativa de gobierno a pelear por el último puesto con el PP (otros cuya estrategia tampoco es que sea para tirar cohetes, y menos aún los réditos obtenidos).
Pero es que, además de ser rechazados por sus propios votantes (o, al menos, por la mayoría), esas genuflexiones ideológicas no les han valido para ser aceptados por los de la acera contraria, que les siguen despreciando tanto como antes, o quizá más. Tenemos el caso del secretario general de ese apéndice catalán de los socialistas (un apéndice que controla al cuerpo principal, pero que no consiente ser controlado por él), que al no ver un documental en la televisión regional ha sido linchado en las redes sociales haciendo alusiones a su orientación sexual (sin entrar en si es soplanucas o muerdealmohadas) y recibiendo ese epíteto que casi todos en España dirigen al que no piensa como uno, sobre todo si ese uno es de izquierdas, secesionista o ambas cosas. Me refiero, claro está, al de facha.
En algunos casos, según de donde venga, lo que se pretende un insulto resulta ser un elogio. En este caso sería, a todas luces, inmerecido.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 15 de agosto de 2017

La ignorancia es osada

Los necionanistas catalanes están tan acostumbrados a saltarse las normas jurídicas, tanto las ajenas como las propias, que por lo visto ya ni se molestan en leérselas.
Sólo así se explica que Arturito Menos, que ya fue condenado a dos años de inhabilitación por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por su papel en el 9-N, haya denunciado que la actuación del Tribunal de Cuentas no es presentable desde el punto de vista de un Estado de derecho, y le haya acusado de querer erigirse en una justicia paralela, insistiendo que algo que ya ha sido juzgado no se puede volver a juzgar otra vez. En esa denuncia ha sido apoyado por lo que queda del antaño partido hegemónico en la región, al tiempo que ha avisado de que no tiene tanto dinero. Quizá es que se siente culpable… o quizá es que teme que vaya a ser declarado como tal.
Vamos a dejar de lado el caso de que aparezcan nuevos elementos probatorios o nuevas evidencias, en cuyo caso sí que sería posible juzgar de nuevo algo que ya ha sido juzgado, porque no tiene que ver con el supuesto que nos ocupa, y vamos a circunscribirnos a la actuación del supremo órgano fiscalizador de la actividad económico-financiera del sector público, que es como el artículo 136 de la vigente Constitución española (esa que el de la mandíbula cuadrada y sus conmilitones se pasan por el epidídimo día sí, día también).
Alguien debería explicarle al señor Mas (como diría su casi homófono, le llamo señor porque no le conozco demasiado bien) que lo que no sería presentable desde el punto de vista de un Estado de Derecho sería que el Tribunal de Cuentas se quedara de brazos cruzados a la hora de dilucidar si el anterior máximo representante del Estado en la comunidad autónoma catalana incurrió en responsabilidad contable cuando montó su patochada del butifarrendum. Alguien debería explicarle también que el Tribunal de Cuentas en ningún caso se erige en una justicia paralela (aunque, visto lo visto, quizá sí para lelos), puesto que tanto el citado precepto constitucional como sus leyes orgánica (de 1.982) y de funcionamiento (de 1.988) le reconocen capacidad jurisdiccional; dentro, en concreto, de la jurisdicción contable, de la que es órgano único, pero no supremo. Alguien debería explicarle, por fin, que determinar si existió un perjuicio a los caudales públicos no supone, en ningún caso, volver a juzgar algo que ya ha sido juzgado, puesto que la sentencia emitida alude a la responsabilidad penal, mientras que la que, eventualmente, emita el Tribunal de Cuentas afectará a la contable, que es una variedad de la civil.
Alguien debería, sí, explicarle todas esas cosas. Lo que ya es dudoso es que la explicación le aprovechara… y eso, suponiendo que la entendiera.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 14 de agosto de 2017

Sectarismo progre

Cuando alguien del mundo de la farándula acude a un acto social con una camiseta del asesino de masas Ernesto Guevara, o manifiesta su simpatía por autócratas como los Castro o los bolivarianos de Venezuela, o montan una plataforma de apoyo al mayor inútil que ha ocupado, de momento, la presidencia del gobierno de España, la mayor parte del gremio y de la opinión pública de Internet (me refiero a los que rebuznan en Twitter, básicamente) les disculpan y hasta les alaban como gente con criterio y principios, y como un ejercicio de la libertad de opinión.
Pero cuando alguien del mundo de la farándula invita a comer al padre y a la hermana mayor del jefe del Estado, y hace pública esa circunstancia –me refiero, claro está, a la comida, que el parentesco regio es de sobras conocido- en las redes sociales, y además se da la circunstancia de que el convidante y uno de los invitados principales no tienen ningún escrúpulo en manifestarse como de derechas, y de criticar a unos y otros tiranos caribeños, esas mismos rebuznantes les ponen a caer de un burro.
Eso fue lo que sucedió hace cosa de un mes, cuando Arévalo invitó, entre otros, a Bertín Osborne, al rey Juan Carlos y a la infanta Elena a una paella. Se ve que, en España, los de derechas no tenemos derecho a manifestar opiniones políticas o a convidar a según qué personas. Al menos, no tenemos derecho según el progretariado, claro está.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 13 de agosto de 2017

Fútbol es fútbol

Cuando leí el titular de que Guardiola insiste en fichar al segundo portero con más errores de la liga italiana pensé que era una nueva demostración de que, además de ser un entrenador técnicamente limitado, su criterio en cuanto a fichajes es francamente mejorable.
Luego leí el artículo y comprobé que el guardameta que quiere fichar es Pepe Reina, tradicional tercer portero de la selección española de fútbol y jugador de equipos de primer nivel como el Barcelona o (creo) el Inter (debería decir la Inter, ya que en Italia todos los equipos son scuadras y, por lo tanto, del género femenino). Sin embargo, en la selección española era convocado, o al menos esa es la opinión más generalizada, sobre todo por su capacidad de hacer piña en el vestuario, algo por otra parte nada desdeñable teniendo en cuenta la acritud que en los últimos tiempos ha existido entre Madrid y Barcelona (me refiero a los equipos, Real Madrid y Fútbol Club Barcelona, no a las ciudades)… desde mi punto de vista, más por culpa de los culés; pero esa es otra historia.
A lo que iba. A pesar de las simpatías que pueda tener por Reina, no creo que sea un portero de primer nivel ni, dada su edad, un portero con futuro (aunque precisamente sean los porteros los jugadores de vida deportiva más dilatada, además de que con los años suplen con experiencia la inevitable y paulatina disminución de las facultades físicas); y, desde luego, no la mejor opción como refuerzo para un equipo que, por presupuesto y ego del entrenador, debería aspirar a ganar todas las competiciones.
Pero en fin, no es mi dinero, es el de los jeques; y no es mi equipo, es el del calvo melifluo. Ellos sabrán.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 12 de agosto de 2017

Políticamente estulto

Quizá lo que sigue esté mediatizado por mi condición de varón y es posible (probable, incluso) que la parte femenina de mis lectores (o parte de esa parte, al menos) pueda estar en desacuerdo con lo que voy a decir. Pero bueno, si escribo en este blog es para poder decir lo que me plazca sin temor a ser interrumpido (que no a ser contradicho, eso entra dentro de lo deseable, aunque no se produzca con demasiada frecuencia). A lo que vamos.
Leí con estupor –aunque no por sorpresa, dada la deriva hacia lo políticamente correcto (o lo que los adalides de lo políticamente correcto consideran como políticamente correcto)- la noticia de que en la próxima Vuelta Ciclista a España se iba a suspender el tradicional intercambio de besos (castos y recatados, eso sí; en las mejillas nada más) entre los distintos corredores que subieran al podio al finalizar la etapa y las físicamente agraciadas señoritas (o señoras, vaya usted a saber) que, con la denominación de azafatas, hacen entrega de los correspondientes trofeos a los miembros más destacados de la denominada serpiente multicolor.
Por lo visto, semejante actividad ha sido considerada como machista y denigrante por parte de la progresía biempensante. Pero, que yo sepa, nadie ha obligado a los atractivos ejemplos del denominado bello sexo a desempeñar semejante empleo, más basado quizá en sus atributos físicos que en sus cualidades intelectuales. Se trataría, por tanto, de un caso perfectamente legítimo y respetable.
Claro que, como soy varón, quizá esté equivocado y se trate de un supuesto más de opresión heteropatriarcal y machista. Vaya usted a saber…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 11 de agosto de 2017

De qué se discute, que me opongo

La izquierda española nunca ha sido especialmente ducha en crear un programa de gobierno que fuera, a la vez, mínimamente viable y provechoso para la nación. Y dadas las cabezas dirigentes, que no pensantes, de las dos principales formaciones de ese espectro (nunca mejor dicho) ideológico en la actualidad, esa circunstancia no parece que vaya a cambiar en el futuro inmediato.
Lo único que une a suciolistos y neocom es su empeño en echar al Partido Popular del poder y, de ser posible, incluso de las instituciones. Mientras llega ese momento (en realidad, por nuestro bien, espero que no llegue nunca, pero es una frase hecha) se entretienen oponiéndose a todo lo que diga o haga el partido del gobierno (lo cual, dado el proverbial tancredismo de su líder, tampoco es que sea demasiado).
Una de sus matracas (la de los izquierdistas; ya hemos establecido que los populares tienden a hablar más bien poco, así que pedirles una matraca es caso como solicitar peras al olmo) es la de la reforma constitucional. Estoy de acuerdo que nuestra vigente norma suprema del ordenamiento jurídico (Europa mediante), transcurridas casi cuatro décadas desde su aprobación en referéndum (no se olvide, por una mayoría abrumadora de los sufragios emitidos, que a su vez supusieron una mayoría abrumadora del censo; que vayan aprendiendo esos necionanistas que hablan de legitimidad democrática cuando apenas consiguen que apoye sus bufonadas uno de cada cuatro de los llamados a las urnas o, como diría el argentino trasplantado a la ribera del Ebro, a las cajitas sobre las mesas), requiere de reformas que vayan más allá de los retoques cosméticos o políticamente correctos (esa eliminación de la pena de muerte sí o sí…) que se le han aplicado en contadas ocasiones. Pero de ahí a acordar crear alguna instancia parlamentaria (cualquiera, da lo mismo, al menos a ellos) para reformar la Constitución y así, aunque no sea suficiente (nunca lo es y nunca lo será), resolver el conflicto en Cataluña.
Y es que, cuando uno empieza un camino, aunque no sepa por dónde irá, es cuando menos recomendable que tenga medianamente claro el destino. Cosa que no ocurre con ese inefable par de pazguatos, Junior y Pdr Snchz, para quienes lo único importante parece ser moverse. Quizá para que la gente no se dé cuenta de que son poco más que vejigas vacías que sólo emiten ruidos por el aire que expulsan…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 10 de agosto de 2017

Ya lo predijo la Trinca

Dada la deriva radicalizada que ha tomado el proceso secesionista en Cataluña, resultaba inevitable que los que no hace demasiado tiempo pasaban por ser los más radicales vayan quedando paulatinamente como moderados y hasta timoratos. No hace mucho tiempo, el partido de Rahola y Colom, luego de Pérez y Tardá y ahora de Junqueras y Rufián eran los exaltados, aquellos con los que no se podía cruzar apenas dos palabras porque a las primeras de cambio echaban (dialécticamente, por supuesto y gracias a Dios) las patas por alto, o bien avanzaban, carnet en boca, para ocupar una propiedad privada ajena en ese archipiélago al Este de la península ibérica.
Hoy, en cambio, han sido superados en cuanto a despropósitos –que van desde la educación de los hijos por la tribu (quizá por no tener demasiado claro quién sería el progrenitor masculino, vaya usted a saber) hasta el abandono de los productos manufacturados para la higiene mensual (la expresión no es mía) femenina para sustituirlos por espongiarios- por los llamados antisistema, sujetos cuyo ideario parece reducirse a vivir a cuerpo de rey (por muy antimonárquicos que se declaren) en este sistema mientras van construyendo otro más a su gusto en el que, es de suponer, seguirán viviendo a cuerpo de rey.
Decía, pues, que para no quedarse atrás los que impulsaron el proceso como, quizá, una manera de tapar sus vergüenzas (judiciales y de simple gestión), se han visto obligados, al tiempo que radicalizaban sus postulados, a ir purgando a aquellos elementos más renuentes a la repetida radicalización. Así, los que antes eran el centro son ahora poco menos que ultraconservadores, mientras que la antigua extrema izquierda aparece ahora casi como de centro y como la gente con la que hay que dialogar; no porque escuchen o se muestren dispuestos a ceder en lo más mínimo, sino porque, siguiera parcialmente, son los que tienen la sartén por el mango. Sartén en la que sólo parece haber tres ingredientes; o, dicho de otro modo, consejo de gobierno regional en el que sólo parece haber tres elementos de programa: poner las urnas, seguir con las purgas y liquidar los restos del Partido Demócrata Catalán (o como demonios se llame), antaño todo en la región y hoy poco más que nada en absoluto salvo un corte de pelo imposible y un mentón prominente. Y, así, cuando por ejemplo el director del cuerpo autonómico de policía manifiesta siquiera un atisbo de respetar la legalidad vigente, se le hace dimitir y se le sustituye por otro cuyo bagaje curricular consiste en que los españoles le dan lástima (es decir, que, mal que le pese, le da lástima él mismo, quizá sin saberlo de modo consciente).
En cuanto al título de la entrada… bien, hay una canción de cuando el trío catalán hacía gracia en lugar de dar asco, en la que describe el paulatino proceso de depuración de las esencias de dos formaciones políticas, una de derechas y otra de izquierdas. Al final, en cada uno de los partidos sólo queda una persona que mantiene los principios, condenada a recordar batallitas del abuelo Cebolleta con su contrapartida de la formación contraria.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 9 de agosto de 2017

La pela es la pela, aunque seas progre

Ayer hacía referencia (iba a poner hacíamos, pero el empleo del plural mayestático iba a resultar un poco presuntuoso; y, por otra parte, como suelo decir, nos somos humilde y permitimos que se nos trate de tú) a que, llegado el caso, los neocom españoles tampoco le hacen ascos a mezclarse con la casta si así se toca poder. Hoy toca ver otra quiebra de los antes tan rígidos principios éticos de los que hacían gala cuando se dedicaban a ocupar las vías públicas: el desprecio de los bienes materiales.
Cuando todavía no eran nada, los neocom establecieron un código ético que hacía que los más fundamentalistas de cualquiera de las religiones que en el mundo son parecieran una panda de degenerados dados a la molicie y a los vicios. Pero una vez apoltronados en las poltronas públicas (¿dónde se va a estar mejor?), los otrora rígidos principios se han mostrado bastante elásticos cuando de aplicarse a ellos mismos se trata.
Ocurrió con la promesa de dimitir no bien la sospecha de cualquier conducta delictiva cayera sobre algún miembro del partido (algo ontológicamente imposible ya que, según los paleocom, la gente de izquierdas es genéticamente incapaz de cometer un delito; o, como dijo miemmano hace toda una vida –la mía, prácticamente- podrán meter la pata, pero jamás la mano), y ha ocurrido con otra promesa bastante más mundana: destinar una parte del sueldo que percibieran como cargo público (una parte importante, además) a las arcas del partido.
Resulta que el concejal del ayuntamiento de Madrid aficionado a hacer humoradas sobre víctimas del terrorismo, de crímenes nefandos o del holocausto, no ha pagado lo que el partido estima que se le debe, por lo que se le ha abierto expediente. Como defensa ha aducido que ya lo ha aportado a Ahora Madrid, por lo que no tendría que dárselo a Podemos. Excusas de mal pagador que el partido no aceptó, ante lo cual el concejal optó, no por apoquinar, sino por darse de baja del partido.
De chiste, vamos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 8 de agosto de 2017

Casta, pero menos

I repeat myself more than the garlic, lo sé, pero es que no se me ocurre otra manera de comenzar esta entrada que decir que los neocom irrumpieron en la escena política española criticando a lo que denominaban la casta, un confuso totum revolutum en el que incluían, entre otros, a la clase política que había regido los destinos políticos del país (a nivel estatal, regional o municipal) desde la ya lejana y por ellos denostada Transición. También es cierto que esa crítica la ejercieron, fundamentalmente, desde las vías públicas de municipios en los que la corporación estaba regida por miembros del partido que tiene en su logotipo un ave marina de adscripción taxonómica imprecisa.
Es igualmente cierto que, al no ser capaces de tomar el cielo por asalto, como proclamó soberbiamente su soberbio líder –entendiendo soberbio no como superlativo de superior, sino como calificativo de aquella persona proclive al pecado capital del orgullo y la ira rápida-, no le han hecho ascos a recibir el apoyo de según qué fuerzas políticas, fagocitando a las más próximas ideológicamente y aprovechándose del odio africano que los de la mano y el capullo sienten por lo que denominan, genéricamente, la derecha. Gobiernan así en varias capitales de provincia, algunas de gran importancia política y económica, pero hasta la fecha no habían entrado en consejo de gobierno autonómico alguno. Hasta la fecha.
Porque hace apenas un mes, en Castilla-La Mancha, la minoría en el gobierno –y no hace falta saber de qué signo es porque, salvo contadísimas excepciones, cuando el Partido Popular no alcanza la mayoría absoluta de escaños en las asambleas legislativas regionales o en los plenos municipales, todas las fuerzas de izquierda y/o regionalistas se concitan para que no gobierne- requirió la ayuda de la franquicia regional de los neocom para salvar los presupuestos generales de la comunidad ofreciendo, eventualmente, la posibilidad de entrar en el gobierno regional.
Como he dicho, se trató de una oferta a la franquicia neocom de la región. Lo malo (o lo bueno, según se mire, porque de actuar con una total unidad de propósito quizá serían capaces de mayores y, por lo tanto, peores logros) es que incluso a nivel regional (e incluso local) hay en cada franquicia una pluralidad de corrientes, sensibilidades, mareas, movimientos y demás compañeros mártires que, a las primeras de cambio, empiezan a atizar a diestro y, en ocasiones, también a siniestro. Así, ante tal oferta, los anticapitalistas cargaron contra tal posibilidad de acuerdo; y en esa permanente tarea de renovar el lenguaje, declararon que tal cosa era subalternizarse a los socialistas.
Por otra parte, también surgieron dudas en las propias filas suciolistas, recién vuelto sin vocales a la primera línea partidaria, y partidario él mismo de recurrir a consultar a la militancia a las primeras de cambio, si considera que ello le conviene. El barón regional se mostró en principio renuente a tal posibilidad, para acabar asumiendo las consultas si eran no vinculantes (algo en la línea, en resumen, de decid lo que queráis que yo haré lo que me parezca, por no decir lo que me salga del epidídimo). La recién nombrada portavoz en la cámara baja nacional no desaprovechó la ocasión para atizarle diciendo que No hay poz qué tenez miedo a la miditancia.
Finalmente no hubo sorpresa ninguna: se llegó a un acuerdo entre Castilla-La Mancha y Ferraz, y las bases anticastistas aprobaron el pacto con la casta manchega. Que una cosa son los principios y otra, muy distinta, pillar cacho.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 7 de agosto de 2017

Fíjate en lo que hago, y no en lo que digo

De cara a la galería, los secesionistas catalanes se muestran firmemente convencidos de dos extremos: la licitud de sus aspiraciones (la legalidad es otra cosa, puesto que son capaces de saltarse hasta las normas que ellos mismos han aprobado) y la seguridad de que van a conseguir sus propósitos, empezando por la celebración de la segunda edición de su butifarrendum.
Sin embargo, sus actos y, sobre todo, sus actitudes, desmienten tal firmeza y seguridad. Están, para empezar, las sucesivas purgas en el consejo de gobierno de la comunidad autónoma, destituyendo a aquellos consejeros considerados como dudosos. Purgas que, hay que reconocerlo, no se realizan a tontas y a locas, ya que Cocomocho se toma la medida de suspender su agenda oficial a fin de citar uno a uno a sus consejeros para ver si están dispuestos a arriesgar su patrimonio. Los catalanes, ya se sabe, siempre han mirado mucho la pela, especialmente la propia. Tan es así que, requerido para firmar el recibo de las urnas, Cocomocho preguntó si le habían visto cara de tonto. Se desconoce la respuesta que recibió, si la hubo.
Tal altura de miras por parte del presidente del consejo de gobierno contrasta grandemente con el egoísmo de su segundo al mando, el estrábico con sobrepeso, que mirando sólo por sí mismo en lugar de sacrificarse altruistamente por el bien del pueblo catalán, rechazó la posibilidad de asumir la consejería para el butifarrendum ante la posibilidad de jugarse su carrera política.
Semejante bajeza de miras por parte de sus subordinados fue, sin duda, lo que obligó a Cocomocho a apartarse de la citada ronda de consultas y forzar a su vicepresidente y a su encargado de asuntos exteriores –al que, en una muestra indudable de su filantropía, mantiene en su puesto a pesar de los escasos, por no decir nulos, éxitos que ha obtenido en el desempeño de su tarea- a prometer que montarán el butifarrendum II.
Fue sin duda el ver doblegada su voluntad lo que hizo que el gordo bizco tomara en sus manos las riendas de la pantomima electoral y, de paso, humillara a la antigua Divergencia (huy, perdón, quería decir el Partido Democrático de Cataluña). No queda claro si dentro de esa humillación se encuentra el hecho de que el frente separatista incorporara a las filas de los defensores del butifarrendum a un demócrata de tan acrisolado currículo como el terrorista convicto y confeso y expresidiario Arnaldo Otegi.
Los más avispados lectores de este blog habrán percibido el tono irónico ascendente de esta entrada. Me ha salido sin pretenderlo, pero es que la única manera de tomarse la actitud de los supradichos bufones es a risa. O eso, o mandarles las fuerzas del orden para ponerles entre rejas de una refitolera vez.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 6 de agosto de 2017

Izquierda miserable

Pese a constituir un retruécano de considerables dimensiones, no me he podido resistir a emplearlo como título de esta entrada del blog. Porque, aunque ya debería estar acostumbrado, la actitud de gran parte de la izquierda española con motivo del vigésimo aniversario del asesinato del concejal popular Miguel Ángel Blanco la sitúa, directamente, en la base de la escala de bajea moral de la que es capaz la especie humana.
Empezando por la alcaldesa de Madrid, esa abuelita aparentemente simpática pero que debe tener las entrañas formadas por mierda podrida. Ella, que tan aficionada es a poner pancartitas en un edificio que es de todos los madrileños cuando el mensaje está de acuerdo con su ideología (del welcome refugees a la bandera del colectivo LGTBXYZ), muestra una considerable renuencia a hacerlo cuando los criticados implícitamente son aquellos a los que hace no tanto no veía motivo para tenerles entre rejas hasta que se convirtieran en polvo.
Y lo peor no es eso, sino las excusas ramplonas que da. Inicialmente dijo que no habría pancarta para no individualizar unos nombres frente a otros. Eso casi puedo entenderlo: la izquierda española en general desprecia a las víctimas de los asesinos terroristas, y los considera una especie de imprudentes que tuvieron la nefasta idea de colocarse en el punto de mira de esas alimañas (para el progretariado de todo pelaje, léase luchadores por la libertad del pueblo vasco). Cuando se le criticó, doña Rojelia se empecinó en que no veía mucho sentido a la pancarta de Blanco e insistió en rechazarla, celebrando en su lugar una concentración, ese acto profundamente inútil que a asesinos y terroristas debe producirles más risa que otra cosa.
Al menos, el pueblo español parece tener las cosas más claras, y en el homenaje al concejal asesinado la primera edil de los madrileños fue abucheada, como abucheado eran Rodríguez y sus ministros en los actos de homenaje a las Fuerzas Armadas. Reaccionando como el detrito humano que es, la antigua juez consideró que aquello había sido una encerrona (será que, con la edad, habría olvidado que fue ella la que convocó la concentración en lugar de colocar la pancarta que se le había solicitado) y la muy cabrona, además, se permitió echarle la bronca a Marimar Blanco porque aquello no eran modos.
Los socialistas, por su parte, siguieron haciendo el ridículo, como siempre: pidieron a Carmena –que, no me cansaré de repetirlo, ocupa la poltrona gracias a ellos- que homenajeara a Blanco, pero no hicieron lo mismo en aquellos municipios en los que el alcalde era del partido de la mano y el capullo.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 5 de agosto de 2017

Más sobre el Butifarrendum II

Hasta cuando intentan apoyar a los secesionistas, los neocom meten la pata y pisan callos (y si es con una silla de ruedas, duele más), además de seguir sin hablarse las bases con la cúpula.
El argentino trasplantado a la ribera del Ebro, quizá intentando ser más papista que el papa (no por nada son compatriotas), declaró que poner cajitas encima de mesas es legítimo y tiene pocas consecuencias de gravedad. Esas palabras molestaron a los separatistas, que dijeron, por boca de Juan Tardá, que que busque el tono y la palabra para ofender dice muy poco de él y mancilla el honor de milesde catalanes.
Vamos a dejar de lado el volumen humano de los ofendidos por el político minusválido (es la manera más suave que tengo de referirme a él sin resultar grosero, y que me perdonen los minusválidos), e incluso si tienen honor que pueda ser mancillado, y a ir al meollo de su mensaje. Aunque los necionanistas dicen que lo que les molesta es lo de poner cajitas en mesas, yo creo que lo que de verdad les ha tocado la pituitaria es lo de que tiene pocas consecuencias de gravedad.
A ver si aprende de su correligionaria, la primera edil de la ciudad condal, que se ha limitado a prometer todas las facilidades para participar en el referéndum ilegal. Probablemente, esta es otra que no se habla con Junior más de lo imprescindible. Aunque también es verdad que la bruja Piruja no pertenece exactamente a ninguna de las mareas, corrientes, confluencias, movimientos y demás que integran el totum revolutum que es Podemos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 4 de agosto de 2017

A vueltas con el Butifarrendum II

El asunto del próximo comicio secesionista ilegal, a celebrar el aniversario de la proclamación de Francisco Franco como caudillo de España (mira que hay fechas en el calendario, y han tenido que ir a elegir precisamente esa) es tal que no deja a nadie indiferente, ni siquiera a aquellos de quienes, hasta ahora, no teníamos razones para dudar de su españolidad.
Por un lado está la franquicia neocom de Cataluña –no confundir con el batiburrillo de la bruja Piruja-, que ha llamado a la participación y votación en dicha mascarada pseudoelectoral. El problema (para la franquicia, claro) es que adoptaron esa postura antes de consultar al líder único, que se descolgó diciendo que si fuera catalán, no participaría en la consulta. Lo que pasa es que, como no lo es, cualquiera sabe lo que acabará haciendo, o diciendo que hará; porque no hace tanto tiempo en que se mostraba proclive al proceso, como los secesionistas lo llaman por allí.
Si esto parece surrealista, lo de la franquicia andaluza de los neocom es ya de aurora boreal. No sólo apoyan la celebración del butifarrendum (se ve que éstos tampoco han consultado a su jefe de filas), sino que, en el colmo del despropósito, se ofrecen como observadores internacionales para vigilar el desarrollo del esperpento.
Luego está Cocomocho, que parece no poder estarse mucho tiempo callado sin soltar una tontería; tontería con la que su parroquia, valga la metáfora religiosa, comulga religiosamente, sin importar el volumen que tenga. Una de las más recientes ha sido decir que tiene miedo (y, aún más, que es lógico sentir temor) porque el Estado está dispuesto a todo para parar el referéndum. Dejando aparte el hecho de que, tradicionalmente, lo único que han hecho los gobiernos de España con los necionanistas es, básicamente y valga el retruécano, no hacer nada y dejar hacer, los secesionistas están tan acostumbrados a saltarse el ordenamiento jurídico –normas aprobadas por ellos incluidas- que les aterra la posibilidad de que a alguien se le ocurra aplicarlo. Además, ve enemigos en todas partes (al estilo de que el que no está conmigo, está contra mí), porque afirma que los comuns van de antisistema pero en realidad están al lado de Zapatero, Aznar y González (lo que, siguiendo mi razonamiento anterior, equivale a decir que les van a dejar hacer sin hacer nada).
Y, finalmente, tenemos la nota triste. Porque leer que alguien que siempre se ha declarado orgulloso de vestir la camiseta de la selección española dice algo como No sé si se hará. Yo siempre soy partidario de votar y de ejercer tu derecho y tener una opinión sobre una posible situación social que te afectará a ti, a tus amigos y tu familia. Aquí, y en cualquier lugar, las personas deben involucrarse y no deben quedarse sin votar demuestra, o bien una hipocresía difícilmente admisible, o bien un afán de quedar bien casi equiparable al de Fuentealbilla, o bien, simplemente, no tener ni puta idea de qué va todo esto.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 3 de agosto de 2017

Deriva peligrosa

Los nacionalistas vascos eran, en Navarra, una fuerza minoritaria. Afortunadamente siguen sin ser mayoritarios, pero desgraciadamente el apoyo de distintos grupúsculos de izquierdas han permitido que la pelona (sí, sé a qué se debe su estado capilar; no, no me da demasiada pena; y sí de nuevo, sé que no es un pensamiento muy cristiano) Barcos se encarame a la poltrona de la presidencia autonómica, impulsando desde allí una serie de actos que buscan ofender a España y a la Jefatura del Estado, al tiempo que intentan acercar el reino de las cadenas heráldicas a los postulados del orate con boina y los asesinos del hacha y la serpiente.
Y lo malo es que esas cosas se permiten, so capa de la libertad de expresión. Así, en el chupinazo de inauguración de las fiestas de San Fermín de este año(una celebración a la que, como la Feria de Abril de Sevilla y el Rocío, no pienso asistir ni aunque me apunte un pelotón de fusilamiento) se vio ondear una gigantesca enseña secesionista catalana y una pancarta en favor de los presos etarras.
Cataluña y Vascongadas son dos territorios en los que recuperar el terreno perdido costará esfuerzos ímprobos y nada asegura que se consiga un resultado satisfactorio. Quiera Dios que Navarra no haya emprendido el mismo camino aciago.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 2 de agosto de 2017

El que se pica…

Los seres humanos en general, y los políticos en particular (no hablemos ya si esos políticos son de izquierdas, y si además son españoles es el acabose) tienden a proclamar una cosa y a comportarse de modo diametralmente opuesto a aquello que dicen.
Tomemos, por ejemplo, el caso de la violencia ejercida por regímenes autoritarios. Cuando se les requiere para que condenen la que tiene lugar en autocracias izquierdistas (pasado cierto límite, apenas hay diferencias entre una autocracia de derechas y una de izquierdas, con el matiz de que las primeras suelen dejar el país en mejor estado del que se lo encontraron, y las segundas peor), ellos –me refiero a los izquierdistas españoles-, so capa de una pretendida equidistancia –la misma que dicen mantener respecto a los terroristas (si estos son de izquierdas, claro) afirmando que hay víctimas en ambos lados- se ponen de perfil al tiempo que afirman que condenan todas las violencias.
Esto solo ya sería bastante lamentable de ser cierto. Tanto la religión como el Derecho nos enseñan que hay violencias legítimas –la legítima defensa, sin ir más lejos-, mientras que hay otras que en modo alguno son justificables. Pero es que, además, por un lado está el hecho de que quien condena todo acaba por no condenar nada; y, por otro, hay ámbitos de la vida en los que no cabe mantener equidistancia: quien en esos casos no está con las víctimas, está contra ellas, por mucho que porfíe en no estarlo.
A mayor abundamiento, ya se encargan los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa, que decía el poeta, de mostrar la falacia de los argumentos esgrimidos. Un par de semanas después de la no condena, Junior y su churri (la actual, porque este cambia de pareja como de c… goma de la coleta) se encontraban tomando algo en la terraza de un local de restauración, cuando fueron increpados por un grupo de venezolanos que les reprocharon su complicidad con el régimen del conductor de autobús devenido presidente (qué cierto es el dicho de otro vendrá que bueno te hará) proclamando que nos morimos de hambre, que lo sepan.
Esta vez, los neocom sí que se dieron prisa en condenar tal (según ellos) violencia, al tiempo que hacían responsable de la misma, no a su compadreo con el régimen bolivariano, sino a quién sabe qué oscuros manejos del Gobierno español (para ser un hombre caracterizado, según sus detractores, por una desidia galopante, Rajoy es que no para de hacer cosas), que por lo visto no tiene nada mejor que hacer que azuzar a la oposición venezolana contra los neocom españoles.
Nota para despistados: el paréntesis de la primera frase de esta entrada viene motivado, a no dudarlo, por mi condición de persona de derechas (y orgullosa de serlo). Todo el mundo sabe (lo proclaman ellos mismos) que los izquierdistas son, como decía la Pepa, justos y benéficos y, además, genéticamente incapaces de hacer nada malo.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 1 de agosto de 2017

Algunas cosas cambian, otras permanecen

En esta España nuestra de la segunda década (ya avanzada) del siglo XXI hay algunas cosas que se mantienen inalterables mientras que otras, por el contrario, experimentan cambios sorprendentes.
La derecha española, de la llamada transición para acá, ha adolecido de ser lo que Federico Jiménez Losantos llama maricomplejines. Es decir, avergonzarse de declararse como efectivamente de derechas, como si efectivamente hubiesen asumido (en realidad, porque efectivamente han asumido) la (autoconcedida) superioridad moral de la izquierda, cuando es ésta en general –y en España en particular- la que más tiene de lo que avergonzarse.
Y este complejo se produce tanto frente a la izquierda como frente a los regionalismos (los llamados nacionalismos periféricos), que desarrollan en sus comunidades autónomas una opresión mucho más fuerte de la que pudieron ejercer en su día el centralismo castellano o la dictadura franquista. Por ello, es una buena noticia –una excelente noticia, de hecho- que algunos barones del Partido Popular vayan perdiendo el miedo a señalar la posibilidad de aplicar la vía del artículo 155 de la Constitución (si está ahí, será para aplicarlo cuando se den las circunstancias que lo justifiquen, digo yo… y las circunstancias, si no lo justifican ahora, no sé yo cuándo van a justificarlo). Ahora bien, que se den cuenta –o,a l menos, que proclamen- ahora (y no hace años, por no decir lustros o décadas) de que lo que está ocurriendo es gravísimo muestra bien a las claras la gravedad del complejo que les atenazaba.
Los que, por el contrario, no muestran trazas de cambiar en lo más mínimo son los de la mano y el capullo, y menos ahora que ha vuelto a la secretaría general el líder que les ha llevado, vez tras vez, a sus peores resultados electorales de siempre. Mientras el presidente del Gobierno promete un contacto permanente a sin vocales sobre el tema catalán, éste pide más vías de diálogo sobre Cataluña (este memo parece no darse cuenta de que es muy complicado, por no decir imposible, mantener un diálogo con quien se niega a hablar y a moverse un ápice de sus posiciones) y se felicita de que Rajoy no aborde el 155.
Con aliados como éstos, uno tiene el enemigo en casa.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!