El llamado socialismo científico fue elaborado por un jeta vocacional que subsistía gracias a la ayuda económica que le prestaba un niño de papá.
Desde entonces, ni un solo marxista ha dado
un palo al agua. Cuando han llegado al poder, indefectiblemente, han causado
miseria, ruina, penurias y hambre. A pesar de ello, hay gente que les sigue
votando… y ellos siguen empeñados en proponer las mismas recetas que se han
demostrado ineficaces (lo que Einstein denominaba necedad).
Así, ante la crisis desatada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, los neocom proponen limitar los precios, crear un supermercado público y nacionalizar Repsol.

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