martes, 31 de marzo de 2026

Reflexiones atemporales CCCV – Cosas a cambiar (6): Las competencias de las autonomías

Muchos de los problemas que ahora tenemos en España derivan de la redacción de la Constitución de 1.978.

Iba a decir que podía ser por esto, por lo otro o por lo de más allá, pero al final todas las posibles razones de la redacción (perdón por repetir la palabrita) excesivamente amplia o vaga de nuestra ley fundamental derivan de la inocencia, el buenismo, la candidez.

En un país en el que la envidia es el pecado nacional, dejar abierta la posibilidad de que unos territorios tuvieran más competencias que otros era una invitación al desastre. Llamar nacionalidades a unos y regiones a otros iba a provocar que, con el tiempo, todas y cada una de las comunidades autónomas se definieran como históricas, por más que nunca hubieran supuesto ni una nota a pie de página en cualquier libro de Historia.

Porque, fiera por la vía rápida o por la vía lenta, todas iban a terminar en el mismo lugar, en la taificación de España, con cada región mirándose su minúsculo ombligo y resaltando lo que la diferenciaba de las demás, en lugar de fijarse en lo que las une.

Urge, por tanto, que el Estado recupere competencias: educación, desde luego; sanidad, para evitar despropósitos como el caos durante la pandemia, o que un madrileño no pudiera usar su tarjeta sanitaria en Cantabria; justicia, para que los tribunales superiores de justicia no sean un pre-Supremo, además de otro juguete para que disfruten los políticos; policía, por lo mismo que lo anterior.

Y desde luego, nada de representaciones en el extranjero.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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