En las cuentas que se echaban sobre el reparto de fuerzas en Cataluña entre constitucionalistas y secesionistas era común -quizá para mantener las cosas equilibradas, y no deprimirnos demasiado- el incluir dentro de los primeros a la franquicia regional del partido de la mano y el capullo.
Craso error. Históricamente, el partido
fundado por Paulino Iglesias fue un asiduo colaborador, cuando no directamente
promotor, de todo movimiento separatista en cualquier región de España. También
en la esquinita nororiental de la península. Es decir, han sido siempre parte
del problema, y nunca de la solución, en Madrid y en Barcelona.
Por eso, solo los necios o los ingenuos pueden haberse sorprendido de que el filósofo perico haya presentado los presupuestos regionales más separatistas de la Historia. Eso sí, si cree que así se va a ganar las simpatías de los verdaderos secesionistas, va aviado…

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