Los corifeos del psicópata de la Moncloa gustan de decir que el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer se encuentra en lo que llaman el lado correcto de la Historia. Viendo cómo reaccionan unos y otros más allá de nuestras fronteras, tiendo a ponerlo en duda o, al menos, a considerar que es una decisión poco práctica.
Repasemos. Estados Unidos e Israel
emprendieron, hace unas semanas, un ataque a gran escala contra Irán. El psicópata
de la Moncloa, siempre presto a contentar a los enemigos de Occidente, se
apresuró a colocarse frente a los atacantes… lo que equivale (o estás con unos
o con otros, no caben medias tintas por mucho que se esfuercen) a colocarse
juntos a los atacados.
Una de las medidas fue el veto del ejecutivo
español a que Estados Unidos utilizara las bases de Rota y Morón… lo que no
deja de ser gracioso, porque son bases estadounidenses (siquiera compartidas) aunque
estén en territorio español. Madgadita-eztá-linda-la-má atribuyó a esta
negativa el que los americanos sacaran la mitad de sus aviones cisterna estacionados en estas bases (una lumbrera, la hormiga atómica).
Esto hizo que en el entorno del presidente estadounidense
se oyeran voces pidiendo la expulsión de España de la OTAN… y que los ayatolás agradecieran a Su Sanchidad la prohibición. Pero nada, él a lo suyo:
mientras Trump decía que no quieren tener nada que ver con España (no es bueno
enemistarse con el más fuerte de la clase, aunque puedas tener razón), Napoleonchu
confirmaba el veto apelando a una España pacifista y antimilitarista, y
el yerno de Sabiniano, pomposo como siempre, decía que no iba a ser cómplice de
algo malo para el mundo por el miedo a las represalias.
Mucho no a la guerra… pero es que hay guerras que hay que luchar.

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