viernes, 27 de marzo de 2026

Guau

Lo malo de excitar el fundamentalismo es que corres el riesgo de no dar la medida adecuada y, o bien pasarte, o bien quedarte corto.

Tomemos el caso del psicópata de la Moncloa, que de siempre ha presumido de su cercanía con sus perros, casi desde que cambió el colchón de la Moncloa. Pues bien, hace unas semanas apareció en un video de TikTok jugando con ellas, diciendo que son una pasada y que podría pasar toda la tarde lanzándoles la pelota.

Y allá que fueron los animatontos, denunciando la incoherencia de tal comportamiento con el hecho de que fue el partido de la mano y el capullo el que dejó fuera de la Ley de Bienestar Animal a los perros de caza, trabajo y otras actividades específicas.

Habría que preguntar a las residentes caninas del Palacio de la Moncloa, a ver qué piensan.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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