martes, 21 de julio de 2026

Et tu, Brute?

El poder -la posibilidad de alcanzarlo o el hecho de esgrimirlo- es la argamasa más fuerte en casi cualquier formación política, pero especialmente en el partido de la mano y el capullo.

En efecto, mientras las cosas van bien, todo lo que hace el líder es prudente, todo lo que dice el líder es sensato, y el que se mueve no sale en la foto. Pero cuando las vacas empiezan a enflaquecer, ¡ay, amigo!, entonces salen a relucir las navajas, las viejas ambiciones se desentierran y las lealtades del ayer desaparecen.

Ya ocurrió cuando el psicópata de la Moncloa se retiró a meditar (su venganza) ante el goteo -simple anuncio del chorreo que se produciría- de casos de corrupción en su entorno, que hasta el más primitivo de sus secuaces se creyó capacitado para sucederle.

Y como es de necios pretender un resultado distinto haciendo lo mismo, y en el PSOE actual no se puede decir que abunden precisamente las neuronas funcionales, nos enteramos de que el líder del partido en Madrid y el secretario de Estado de Telecomunicaciones conspiran para derrocar al psicópata aprovechando el tsunami de corrupción que asola a la formación.

Olvidan, sin embargo, dos o tres cosas. La primera, que son hombres de Sánchez: si cae él, caen ellos. La segunda, aunque la primera no existiera, que el psicópata sigue estando al mando. Y la tercera… la tercera es la más importante.

Que un tsunami arrambla con todo lo que pilla por delante.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: