Como he señalado varias veces, el estado actual del partido de la mano y el capullo, bajo la égida del psicópata de la Moncloa, no es una novedad más que en la intensidad: todos los vicios que ahora muestran desaforadamente ya estaban ahí desde su nacimiento.
Entre ellos, el descaro al hacer las cosas. Que
Golpe Pumpido está en la presidencia del Tribunal Prostitucional
para, como él dijo, arreglar el problema de Cataluña es algo
sabido (siquiera porque el interesado lo proclamó) y hasta admitido.
Pero de ahí a anticipar la amnistía total a Cocomocho
antes incluso de la deliberación de la sentencia media un abismo. Abismo que
ha cruzado el mamporrero de Sánchez en el cono truncado de la calle de Doménico
Scarlatti. Y cruce que ha provocado la lógica indignación en el mundo del
Derecho.
En el del Izquierdo, quizá no tanto.

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