Cuando el psicópata de la Moncloa se disponía a cambiar el colchón del dormitorio principal de la residencia oficial del presidente del gobierno de España soltó una serie de pamemas que sonaban muy bien: el suyo sería el gobierno del diálogo, de la transparencia, del preocuparse por la gente, del buscar acuerdos, del contar con la sociedad…
Como en tantas otras cosas, mentía. O eso, o
cambió de opinión en menos tiempo del que se tarda en decir colchón colocado
(¿usaría uno de los negocios de su suegro? Quién sabe). De establecer un muro
para aislar a más de media España a pactar con terroristas, de incluir a comunistas
a traicionar a los saharauis, de comerciar con tiranos a lucrarse mientras
morían decenas de miles de españoles, no hay villanía que el desgobierno
socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer no haya perpetrado.
Una quizá menor, pero de repercusión en la
vida diaria, es que el consejo de ninistros ha dado luz verde al
estatuto marco sanitario excretado por la ministra MeMa, a pesar de la
oposición frontal de buena parte de los médicos y de las comunidades autónomas
gobernadas por el Partido Popular (es decir, casi todas).
Que se trate, como dicen algunos tuercebotas
del gabinete ministerial, de una reforma laboral sanitaria pendiente desde
hace veintitrés años, no empece para este rechazo. A veces es mejor quedarse
como estás y no ir a peor.
Probablemente por eso las organizaciones médicas amenazan con una huelga indefinida a partir del mes que viene. Más vale no ponerse malo, por si acaso...

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