Conocía la existencia de esta duología (¿bilogía?) prácticamente desde que se publicó, aunque no estaba tan al tanto de que su autor era su autor. Por otra parte, un primo (segundo) mío, que fue quien me dejó en su día los dos primeros volúmenes -o, al menos, el primero, ahora no estoy seguro del todo, aunque creo que sí fueron los dos- de Los cantos de Hiperión emitió una crítica desfavorable (una crítica crítica, podríamos decir) hacia esta historia.
Pero, al cabo de los
años, he acabado comprándomela, y he atacado su lectura menos de un año después
de la compra (vamos mejorando, aunque haya truco). Como he leído en el artículo
correspondiente de Wikipedia, los distintos hilos argumentales de la trama se
van alternando, pero sin llegar a confluir hasta el final.
Dos extremos quiero
comentar. El primero, que Simmons parece albergar un cierto pesimismo antropotecnológico,
en el sentido de que el hombre -la humanidad- acaba metiéndose en problemas por
su confianza en la tecnología, que acaba deviniendo dependencia de la
misma… lo que le cierra a los ojos a los posibles propósitos ocultos que esa
tecnología, ya autoconsciente, pueda tener para con la humanidad.
El segundo es que esta
novela parece plantear la posibilidad de los viajes en el tiempo. Porque, si
los personajes humanos de la guerra de Troya son los verdaderos
(entendámonos), pero los dioses griegos son en realidad posthumanos del
futuro, al desplazarse entre Ilión y el Monte Olimpo de Marte, no sólo lo hacen
un mínimo de cincuenta y seis millones de kilómetros, sino también más de
cuatro milenios. Con lo que se abre la posibilidad de que, al alterar ese
pasado (la guerra de Troya ya no es lo que era, y sus consecuencias probables
tampoco), cambie la Historia, lo que incluye nuestro presente y el futuro.
Finalmente, entiendo que la publicación en dos volúmenes se hizo con propósitos puramente editoriales, porque el final de este volumen es un cliffhanger de libro… valga el juego de palabras.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario