El resultado de las elecciones regionales en Aragón era el previsible, con matices. Me explico… aunque hacer una valoración a toro pasado es siempre la más fácil de las opciones.
También era bastante previsible la reacción
del partido de la mano y el capullo, siempre dispuesto a echar la culpa a
cualquiera antes de reconocer su responsabilidad. Así, el ministro de Política
Territorial y Desmemoria Antidemocrática calificó de dramático el
ascenso de la ultraderecha, sin darse cuenta de que -nunca lo admiten
los políticos profesionales- eso es lo que han votado los ciudadanos.
En cuanto al resultado su partido en estas
elecciones, el ministro recalcó que había sido malo, defendiendo el
trabajo de la candidata socialista, Pili Sonrisas, que a causa del
adelanto electoral habría tenido poco tiempo para trasladar su gestión
en el Gobierno de España a la campaña electoral.
Casi mejor, matizo yo: si lo llega a trasladar mejor, el partido se hunde todavía más.

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