domingo, 22 de febrero de 2026

Le falta riego

Un marxista siempre será un totalitario, por mucho que se empeñe en disfrazarse de demócrata. Y ello es así porque a nadie en su sano juicio le apetece vivir en una sociedad diseñada según los postulados del jeta vocacional… salvo a los que constituyen la élite, que son pocos.

Por eso, a poco que rasques un marxista, encuentras a un autócrata. Si le quitas la careta, hallas a un tirano. Si analizas su código genético, quizá descubras que es incapaz de cometer un delito, pero confirmarás que es un liberticida.

Es lo que pasa con la ninistra de Juventud, otra punta de lanza colorada en esa ofensiva contra la libertad de expresión -prohibir, prohibir, prohibir… qué razón tenías, Eric Blair- que ha emprendido el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer. La susodicha ya plantea limitar, y seguramente prohibir la red social antes llamada -y todavía conocida como- Twitter.

Dejando aparte la dificultad de poner puertas al campo, ¿qué iba a hacer el pitecántropo?

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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