Empiezo con esta entrada una serie de cosas que creo que deberían -y podrían- cambiarse en nuestro ordenamiento jurídico -básicamente en la Constitución- para hacerlo más democrático y también más fuerte frente a derivas autocráticas como la que estamos padeciendo bajo la égida del psicópata de la Moncloa y el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer y que él pastorea.
Y empezando por el principio, vamos a la Corona,
actualmente encarnada en Su Majestad el Rey don Felipe VI, a quien Dios guarde
muchos años. La previsión constitucional sobre la sucesión en la jefatura del
Estado establece la primacía del varón sobre la mujer. Algo que está en
contradicción con la propia Constitución, cuando establece que no podrá haber
discriminación por razón de sexo.
La solución sería tan sencilla como coger el
apartado primero del artículo 57, que reza:
La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.
Y suprimir diez palabras y dos comas -ni una
más, ni una menos: el varón a la mujer, y en el mismo sexo, -, para
dejarlo como sigue:
La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, la persona de más edad a la de menos.
Algo simple, si realmente hubiera voluntad
política. Como también el desarrollo del apartado quinto del mismo artículo,
que dice que Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de
derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una
ley orgánica. En lugar de andar improvisando cada vez que surja el tema -como
surgió con la abdicación de don Juan Carlos I, que requirió de la aprobación de
la Ley Orgánica 3/2014-, lo suyo sería aprobar una norma que valga de una vez y
para siempre.
Pero oye, esto es España…

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