domingo, 22 de febrero de 2026

Uno que se cree mierda y no llega a pedo

Hay gentuza que, jaleados por algunos medios, llegan a creerse alguien. En una especie de huida hacia adelante -y hacia abajo, de cabeza al precipicio-, dicen unas tonterías cada vez más grandes, en un afán irrefrenable de superarse a sí mismos.

Es el caso del ganador del último premio Nadal, un cantamañanas y amontonaletras que se permite escribir sobre la guerra civil y la posguerra cuando apenas sabe hacer la o con un canuto. Tras montar el numerito apeándose de las jornadas sobre la guerra civil que había organizado Arturo Pérez-Reverte -que le supera en inteligencia, capacidad de ironía y maestría literaria-, fue a uno de esos pesebres televisados que pagamos, bien al pesar de muchos, todos los españoles, y allí dijo que le odian.

No hijo, odiar a alguien es darle demasiada importancia. Te consideramos un gilipollas, nada más.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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