Entre las muchas características que la izquierda se ha atribuido a sí misma es la de ser más ecologista que la derecha. Ello a pesar de que, históricamente, los mayores desastres ecológicos los han perpetrado regímenes que, como el soviético o el comunista chino, se declaran como de izquierdas.
También según ecologismo sandía (verdes
por fuera, rojos por dentro), el capitalismo es malo para el mundo, ya que
busca el beneficio a cualquier costo y agotará los recursos naturales. Sin embargo,
la realidad es testaruda, y la realidad es que el noventa y dos por ciento del producto interior bruto mundial crece sin disparar las emisiones de dióxido de carbono.
Chúpate esa, Greta Tarumberg.
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