lunes, 11 de diciembre de 2017

¡Éramos pocos y...!

Los paleocom de toda la vida, si tenían algo, era la coherencia ideológica. Los paleocom actuales no tienen ni principios ni moral; es decir, que en eso no se diferencian de las demás ideologías políticas. Los neocom, en cambio, son marxistas convencidos; pero no siguen a Carlos, sino a Julius. Es decir, a Groucho: tienen sus principios, pero si no nos gustan (es decir, cuando es conviene), tienen otros. Y otros, y otros…
El comunismo es, en teoría, una ideología federalista e internacionalista. Sin embargo, como todo en los seguidores de la hoz y el martillo, se trata de pura fachada. Pocas ideologías habrá más ferozmente centralistas que la de los que siguen la bandera roja: si no, que se lo digan a los miembros de la difunta unión de repúblicas socialistas soviéticas, que lo que estaban era unidas bajo la bota de Moscú. ¡Y ay del que pretendiera escaparse!
El problema con el veletismo (quizá derivado de su también vedetismo, es decir, ese pretender estar siempre en el candelabro, que diría Mazagatos) de los neocom españoles es que pueden engañar a unos cuantos (ni siquiera a todos: a mí, por ejemplo, jamás me la dieron con queso, porque les vi venir desde lejos… desde la Puerta del Sol, poco más o menos) algún tiempo; pero pasado ese lapso, a los únicos que son capaces de aunar es a los que tenían convencidos desde un principio.
En el tema de España, Junior ha dado más vueltas que una peonza. Desde llamar cutre pachanga fachosa y mostrar a la palabra España la misma alergia que tiene todo el progretariado, a defender la unidad de la patria a días alternos… porque los de en medio toca alinearse con los ayer separatistas y hoy golpistas. Tantos cambios de imagen despistan al más pintado, además de obligar al de la coleta a hacer un esfuerzo suplementario cada vez que tiene cambiar de idea, de modo que su estulticia más reciente supere a todas las anteriores.
Sin embargo, con la última puede que haya alcanzado la cima, el Everest, el Mons Olympus incluso, la cota que ya no es posible rebasar (aunque con éstos, uno nunca puede estar seguro). Según el líder neocom, en España hay claramente cuatro naciones: la nación española, la catalana, la nación vasca y la nación gallega. Sin aclarar si la nación española se corresponde con eso que llamamos España, o habría que sustraer las otras tres naciones, después estarían los sentimientos populares (ya sabemos que los neocom siempre han sido muy sentimentales) que reclaman formas jurídicas autónomas y reconocimientos simbólicos propios que no podríamos identificar con amplios sentimientos nacionales y que han obtenido el reconocimiento jurídico de nacionalidad: Andalucía, Aragón, Comunidad Valenciana, Baleares, Canarias… Como elemento que reafirma su tesis, señala que en el caso de Andalucía incluso el Estatuto de autonomía votado en 2017 habla de realidad nacional, como si el hecho de poner una cosa por escrito la volviera automáticamente real (no creo que nadie piense que los españoles, todos y cada uno, se volvieran automáticamente justos y benéficos el día de San José de 1.812 sólo porque lo dijera la Pepa).
En otro rango, estarían las comunidades históricas como Asturias, Cantabria, Castilla y León, que reivindican una personalidad política propia en el marco del Estado. Junior deja fuera a Navarra y la menciona de forma separada (la Ley de amejoramiento que, para algunos autores, daría estatutos similares a los de algunos estados libres asociados), y a Murcia o La Rioja ni siquiera las menciona en su proyecto para su España plurinacional.
Uno podría pensar que con esa sarta de sandeces la cosa estaría completa; pero, como he dicho, siempre cabe esperar que el récord se bata, y no tardaron ni siquiera tres semanas en hacerlo, porque encontraron un nuevo ejemplo de plurinacionalidad. ¿Preparados? ¡Castilla… y León!
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 10 de diciembre de 2017

El rey va desnudo

Cuando alguien hace una afirmación y todos se le echan encima gritando mentira, eso es falso, es posible, incluso probable, que el afirmante esté en un error y los que le atacan tengan razón. Salvo en política: cuando alguien dice algo y todos los demás (no muchos, o bastantes: absolutamente todos) le llevan la contraria, puedes apostar doble contra sencillo a que el que abrió la boca en primer lugar dijo la verdad… y una verdad incómoda, además.
Cuando el Partido Popular empezó a reconocer que bueno, quizás, a lo mejor, puede, es posible que en las escuelas catalanas haya algo que en cierta medida podría ser considerado como similar al adoctrinamiento ideológico, uno podría haber concebido unas ciertas esperanzas de que a lo mejor las cosas podrían empezar a ir en la dirección correcta. Pero si algo tienen los maricomplejines es que no dejan pasar la ocasión de dejar pasar una ocasión, y casi enseguida declararon que no contemplaban que el Estado recuperase las competencias, en mala hora transferidas, en materia de educación.
Apenas una semana después, Alberto Rivera defendía en sede parlamentaria una proposición de Ley de su partido para crear una agencia independiente para la alta inspección educativa. ¡A quién se le ocurre! Menos bonito, le llamaron de todo: bodrio (los socialistas), mentiroso (los pedecatos), gorrino (los neocom catalanes), oportunista, miserable y populista (los peperos, en relación con el tema del cupo vasco).
A pesar de que lo ven como algo coyuntural, los del PP andan estudiando cómo desgastar al líder naranjito por oportunista y desleal, y finalmente socialistas, neocom y nacionalistas se unieron para tumbar la norma contra el adoctrinamiento escolar… cosa lógica si tenemos en cuenta que las tres son ideologías profundamente adoctrinadoras (no nos olvidemos de la formación del espíritu nacional bis, por otro nombre educación para la ciudadanía).
Lo dicho, el rey va desnudo… y a los cortesanos no les interesa que Pepito Grillo vaya diciéndolo por ahí.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 9 de diciembre de 2017

Algo se pega

José Borrell será mal bicho, despiadado, políticamente estúpido –en el sentido de cómo manejó su posición, hace un par de décadas, de candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno de España- o soberbio, pero no se le puede negar una inteligencia muy por encima de la media de la clase política española (para lo cual tampoco hay que correr demasiado, la verdad).
No sé desde hace cuánto tiempo, pero su pareja es Cristina Narbona, la promotora de desaladoras ineficaces e ineficientes, devenida presidente del partido de la mano y el capullo (lo cual demuestra que la caída de esa figura se antoja imparable, teniendo en cuenta la línea descendente que ofrecen los precedentes). Recientemente ha sonado su nombre como posible candidata a la alcaldía de Madrid, algo que ella se ha apresurado a negar diciendo que tal cosa no va a suceder.
En el momento actual, es lo más prudente (para ella): externamente, porque los socialistas sólo pueden aspirar, con suerte, a ser tercera fuerza política en el consistorio de la Villa y Corte (aunque el desastre neocom hace que aventurar resultados a dieciocho meses vista sea arriesgado); internamente, porque la federación socialista madrileña ha sido tradicionalmente, siendo misericordiosos, una jaula de grillos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 8 de diciembre de 2017

El peor ciego

Dice el adagio castellano que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Individuos de ese tipo abundan en la clase política española, siempre tan proclive a cerrar los ojos ante la realidad, pero son casi legión en la llamada derecha nacional.
Viene esto a cuenta de cruzarme con un titular que dice que el PP ve coyuntural el ascenso de Ciudadanos, y no abrirá el debate sucesorio salvo que Rajoy quiera. Ambos aspectos merecen ser considerados por separado.
En primer lugar, es indudable que se ha producido un ascenso de los naranjitos, y que ese ascenso ha venido propiciado por el espacio que ha dejado el PSOE escorándose hacia la izquierda desde el Rodrigato. Si bien es cierto que el PP también se ha escorado a la izquierda, al menos en sus políticas y en el mantenimiento de las del precedente socialato, no es menos cierto que hay una parte del electorado (que se califica a sí mismo como de izquierdas) que jamás votará a los populares por considerarlos como de derechas. Ya podrían superar en radicalismo a los neocom, defender el aborto, la eutanasia, la sumisión a los terroristas y la destrucción de España, que ese electorado seguiría negándoles el pan y la sal a los de la calle Génova. De hecho, he elegido esos cuatro puntos ideológicos a propósito porque, por acción u omisión de lo contrario, los están favoreciendo.
Es cierto que hay un partido a la derecha del PP que busca ocupar, supongo, lo que sería el espacio natural del partido de la gaviota (o el ave que sea). Ese partido es Vox, que se ha nutrido de gentes e ideales que uno asociaría con los populares de toda la vida; pero la derecha (léase, el PP) les veta el acceso a los medios de comunicación, y la izquierda les moteja poco menos que de nazis (o sin poco menos, que todavía recuerdo una portada de esa revista de humor que sale los Miércoles y que cada vez hace menos gracia, al menos a mí).
Es decir, que el ascenso de los de Rivera sólo será coyuntural si el PP vuelve a donde debería estar (donde debería de acuerdo con los que pensamos que no está donde debería, claro); porque si se empecina en seguir la senda emprendida, o incluso en no desandarla, el ascenso de Ciudadanos pasará de coyuntural a estructural.
En cuanto a lo del debate sucesorio, es algo consustancial a todos los partidos políticos españoles (incluyo a los sindicatos), organizaciones férreamente piramidales en las que se hace lo que diga el líder. Sólo cuando ese líder muestra signos de debilidad es cuando se abre el debate sucesorio; y se abre no porque el líder quiera, sino porque los aspirantes a sucesor empiezan a afilar los cuchillos. Como afirmación de lo que digo, dos casos: la sucesión de zETAp no se abrió porque el circunflejo quisiera, sino más bien a pesar de él; en cuanto a la de Aznar, no hubo debate (quizá sí rumor de pasillos), porque él mismo designó al sucesor al que luego, obedientemente, se votó con una mayoría casi a la búlgara.
En resumen: que si siguen como hasta ahora, van de cabeza al hoyo. Lo único que les salva –de momento- es que en la izquierda lo están haciendo todavía peor.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 7 de diciembre de 2017

Podemos evitar otros lodos si combatimos estos polvos

Gran parte de lo que ocurre hoy en Cataluña se debe a la dejación que, en materia de educación, han hecho los sucesivos gobiernos centrales: los de izquierdas, los de derechas y los mediopensionistas.
Un elemento importante de esta dejación es lo que los regionalistas han llamado, eufemísticamente, inmersión lingüística. Y digo eufemísticamente porque lo que ellos denominan inmersión es más bien un ahogamiento, puesto que de lo que se trata es de convertir la lengua regional –con todo el respeto que la misma pueda merecer- en la única lengua hablada en la región, incumpliendo así el mandato constitucional de que el español es la única lengua oficial en todo el Estado, que todos tienen el deber de conocer y que, lo que es más importante, todos tienen el derecho a utilizar.
En Cataluña probablemente ya sea demasiado tarde para enmendar la situación, o en todo caso llevará mucho tiempo hacerlo. En las regiones limítrofes –eso que los necionanistas llaman países catalanes-, en cambio, es algo que pienso que todavía puede evitarse. O podría, si se tomaran las medidas adecuadas, que fueron precisamente las que no se han tomado en estos últimos cuarenta años… y que no se están tomando.
Gobernando como gobiernan contubernios entre suciolistos y neocom, no es de extrañar que expresidentes regionales señalen que hay padres absolutamente desesperados con la inmersión lingüística en Baleares. Visto lo visto (o lo no visto), esto no es, como diría Mafalda, el acabóse, sino sólo el continuóse del empezóse.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Theodore Boone: El fugitivo

El quinto libro en la serie de John Grisham destinada al público juvenil sigue la misma tónica que volúmenes anteriores: brevedad, espíritu didáctico (algo que cabe esperar en un país en el que hay escolares que creen que el primer presidente de su nación fue Abraham Lincoln, y no George Washington), moralina progresista y datos de la mecánica procesal estadounidense.
Por lo demás, es una especie de continuará de volúmenes anteriores, con un final más abierto que de costumbre (la última escena presenta a los secuaces del villano anunciando que pretenden vengarse del protagonista).
Por ponerle un pero, Grisham maneja fatal el tema del romance (pre) adolescente. Vale que Teddy (perdón, Theo) es un empollón cerebrín que sabe poco o nada de las chicas, pero es (o a mí me resulta) más que evidente que está coladito por su compañera April, y que los sentimientos son recíprocos. Así pues, ¿a qué tanto marear la perdiz? Por otra parte, el que incluso en sede judicial se refieran al villano con el diminutivo de Pete, en lugar de con el completo Peter, me chirría un poco.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

De hormigón armado

Por sobre todas las demás cosas, la izquierda española es, en general, hipócrita. Y en el colectivo izquierda englobo todo aquello que tiene que ver con esta ideología: los partidos políticos, de los más moderados a los más radicales; los dirigentes, en el poder o fuera de él; los militantes, desde los más comprometidos a los simples simpatizantes; y, claro está, los sindicatos, singularmente los sedicentemente más representativos.
La izquierda en general también se dedica, cuando no tiene nada mejor que hacer –es decir, cuando no tiene alguna otra consigna que les ocupe la neurona-, a meterse con la Iglesia. La católica, claro está: a las demás confesiones cristianas, en general, las dejan en paz; de los musulmanes ni hablamos, puesto que sus genuflexiones son tantas y tan acentuadas que sólo les queda ponerse con el culo en pompa (cada cual que interprete esto como le plazca) ante los seguidores del pastor de ovejas de La Meca.
Probablemente esta animadversión hacia la iglesia católica derive de que ésta hace muchas cosas que ellos –las izquierdas- defienden de boquilla; las hace, además, mucho mejor y ahorrando a las arcas públicas unos buenos dineros. Por ello quizá salen, de cuando en cuando, con la matraca de que el Estado no debería financiar a la Iglesia.
Matraca que es, además, falaz: no es el Estado el que financia a la Iglesia, sino que son los ciudadanos, marcando la casilla correspondiente al hacer la declaración del impuesto sobre la renta, los que deciden que un porcentaje de sus impuestos se destine a este fin. El Estado, por tanto, no opera más que como intermediario: los fondos públicos no es que sean de nadie, como dijo la egabrense; tampoco son del Estado, sino que son de todos y somos todos, por tanto, los que decidimos lo que se hace con ellos… cuando nos dejan.
Tan es así que, cuando se despistan un poco y abandonan la matraca, el progretariado no es que no pida la supresión de la casilla de marras, sino que propone el que haya más casillas para destinar específicamente fondos a tales o cuales fines concretos de interés general, valga el aparente contrasentido.
Vuelvo al principio: en un ejercicio de hipocresía difícilmente superable (aunque es cuestión de esperar), el secretario general de UGT ha declarado que cree que todos los españoles deberían pagar los trabajos sindicales y no sólo sus afiliados. Y eso lo dice un sujeto de una ideología que sostiene que por qué tiene alguien que no es católico que contribuir al sostenimiento de la Iglesia católica.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 5 de diciembre de 2017

Ni ellos mismos se aclaran


Los golpistas catalanes han hecho de la mentira, más que un modus operandi, un modus vivendi: del España nos roba a la corona catalanoaragonesa, de la pérdida (¿?) de la independencia (¿¿??) en el siglo XVIII a la segura aceptación, no ya por Europa, sino por el mundo completo, de una Cataluña unilateralmente independiente, todo en ellos es falsedad, embuste, trola, mentira, entre ellos y a los demás, los propios y los ajenos.
El problema de vivir inmersos, sumergidos, empapados en la mentira es que ya ni ellos mismos se aclaran, y no saben qué mentira toca decir ni cuándo. Lo que da lugar a situaciones que, si no estuviera en juego algo tan serio como la unidad de España, serían, no graciosas, sino hilarantes, desternillantes incluso.
Ocurre así que en horas veinticuatro, los dos últimos presidentes del consejo de gobierno regional han dicho cosas que son radicalmente contrarias, y por lo tanto una de las dos (al menos) es falsa.
El primero en hablar fue Cocomocho, el huido en Bruselas. En esa actitud de recule que parece haber afectado a (casi) todos los golpistas cuando le han visto las orejas al lobo constitucional, descartó en una entrevista en Le Soir la independencia y aceptó que otra solución era posible. De hecho, dijo que se mostraba dispuesto a aceptar la realidad de otra relación con España. Y mientras, el matón de mandíbula cuadrada, Arturito Menos, acudía en Madrid al rescate del independentismo y decía, bien claramente, que el objetivo sigue siendo el mismo.
Lo dicho: o uno de los dos miente, o ambos. Si miente el primero, lo hace por táctica y es el segundo quien dice la verdad; y si miente el segundo, ¿significa que el primero se ha, al fin, bajado de la burra?
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 4 de diciembre de 2017

Antes morir que perder la vida

El sistema electoral español, proporcional pero que emplea la llamada ley D’Hont como sistema de reparto de escaños, se aplica en todas las elecciones que se celebran en España en las que los candidatos concurren en listas: es decir, en todos los casos salvo para el Senado.
Este sistema favorece a los partidos grandes o, por mejor decirlo, a aquellos contendientes que obtienen un número elevado de escaños, ya sean partidos o coaliciones. Es por ello, por ejemplo, que el Partido Socialista fue el más votado durante casi década y media, ya que la derecha se encontraba atomizada en numerosas formaciones políticas: cuando el Partido Popular fue absorbiendolas una tras otra, se acabó el Felipato. Es por ello también por lo que en las últimas elecciones regionales en Cataluña, el concurrir juntos convergentes e ierreceos les proporcionó un número de escaños que ninguna mayoría minoritaria obtenía desde hacía mucho tiempo. Y es por ello, finalmente, que la existencia de una formación neocom relativamente fuerte a quien favorece no es al PSOE, sino al PP: cuanto más parejos estén en votos socialistas y comunistas, menos escaños obtendrán entre los dos, aunque los sufragios obtenidos por el PP no se muevan un ápice.
Los Clicks Unidos de Playmobil, con su amor por épocas pretéritas –desde la educación de los niños por la tribu hasta el uso de espongiarios para la higiene mensual-, parecen no haberse dado cuenta de lo que acabo de decir, y por ello han decidido que concurrirán en solitario a los comicios del 21 de Diciembre. La única manera de salvar los muebles ante el descenso que pronostican las encuestas sería, por mucho que les repugne, unirse a alguna de las demás formaciones; como he dicho, en estos casos la unión hace la fuerza.
Pero oye, que hagan lo que quieran. Si quieren escorromoñarse, no voy a ser yo quien les disuada…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 3 de diciembre de 2017

Marxistas de derechas

Fue Groucho Marx el que hizo famosa la frase Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria. Esta sentencia podría aplicarse perfectamente al partido antaño hegemónico en Cataluña y que hoy va camino de ser casi menos que el Partido Popular de la región… que ya es decir poco.
Desaparecido de la primera línea política Jorgito Polluelo, su sucesor al frente de la (entonces todavía) coalición consiguió lo que parecía imposible: perder el poder. Tampoco es que se notara demasiado, puesto que los que ocuparon las poltronas –me refiero básicamente a los socialistas: los comunistas siempre se han pegado como lapas al regionalismo de turno siempre que fuera de izquierdas, y los republicanos perdieron la ética con la desaparición de Tarradellas, y la estética con la llegada del estrábico con sobrepeso-, supongo que en parte para hacerse perdonar su origen charnego y en parte por odio a todo lo que signifique España, practicaron una política que podrían haber firmado perfectamente los que se encontraban en la oposición.
De hecho, fue en el periodo del tripartito cuando, por un lado, se aprobó el sedicente y sedicioso estatuto y, por otro, cuando se firmó la tregua con los asesinos vascos de ultraizquierda, garantizándoles apoyo siempre y cuando no atentaran en la esquinita nororiental de la península.
Vueltos al poder, pero cada vez con menos votos y menos escaños, Arturito Menos emprendió la huida hacia adelante, amenazando con la independencia en fechas que suponían aniversarios significativos (que si en 2013, que si en 2014, que si en 2015) pero no llegando nunca a dar el paso. Más quemado que la pipa de un indio, abandonó la primera línea de la política (la segunda línea empezaba también a estar más que llena con Polluelo, la madre superiora y los pollitos) para que los Clicks Unidos de Playmobil, después de decidir asambleariamente si contribuían o no a aupar a un nuevo burgués a la poltrona, apoyaran a un periodista de corte de pelo inefable.
Llegaba así a la cabeza de la marcha hacia el precipicio un sujeto que ni había ganado unas elecciones ni siquiera había encabezado lista alguna. Después de proclamar la independencia (o no, según otros), salió por piernas hacia la tierra de las coles y las patatas fritas, donde siendo republicano vive a cuerpo de rey. Mientras, en su región se han convocado unas nuevas elecciones –a celebrarse en Jueves, de lo que me he dado cuenta hace relativamente poco- a las que los independentistas de toda ralea van a presentarse, a pesar de considerarlas ilegítimas. Total, si han promovido un referéndum ilegal, qué más les dará…
Pero a esas elecciones ya no concurre Convergencia y Unión. Tampoco concurre Convergencia Democrática de Cataluña. Ni siquiera concurre el Partido de los Demócratas de Cataluña. No: en caída libre, han decidido presentarse como una agrupación de electores denominada Juntos por Cataluña que rellenarán con alcaldes, no afiliados y políticos presos. En cuanto a las siglas del PDeCAT, irán en minúsculas, así que conviene que los votantes se lean la letra pequeña a la hora de elegir la papeleta.
Y mientras, los republicanos de izquierdas van a hacer exactamente lo mismo: una lista transversal de presos y de no afiliados. De Juntos por el sí han pasado a Juntos pero no revueltos para terminar en Separados y peleados.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 2 de diciembre de 2017

Para lelos, no paralelo

El butifarrendum II, celebrado en el octogésimo primer aniversario de la proclamación de Francisco Franco Bahamonde como Jefe del Estado (mira que, habiendo fechas en el año, tuvieron que ir a elegir precisamente esa efeméride… desde luego, no son más tontos porque no se entrenan, los pobreticos), fue una farsa sin las más mínimas garantías democráticas: de urnas llenas antes de que comenzaran las votaciones a recuentos hechos de cualquier manera, pasando por el hecho de que, con el noventa y tantos por ciento de los sufragios escrutados, ya salía más del cien por cien. Un esperpento, por no decir una mamarrachada.
Precisamente por eso, nadie, aparte de los propios golpistas, ha dado validez alguna a los resultados proclamados. Precisamente por eso, que ahora el partido del estrábico con sobrepeso –cómo ha decaído la catadura moral y la categoría política desde que al frente de ese partido se encontraba el que luego fue marqués de Tarradellas- acuse al Gobierno de España de preparar un pucherazo para las elecciones regionales del 21 de Diciembre, y anuncie que prepara un recuento paralelo, es un sarcasmo de la peor especie.
Cree el ladrón que todos son de su condición, evidentemente.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 1 de diciembre de 2017

Ratas

Dos de los rasgos que definen a los golpistas catalanes –me refiero a los ideólogos, no a la carne de cañón; entre estos últimos incluyo tanto a las masas fanatizadas como a los Clicks Unidos de Playmobil- son su nulo respeto a la verdad (es decir, que mienten como bellacos) y su cobardía.
Ambos aspectos de su personalidad se han visto reunidos de manera palmaria en la presidente de la asamblea legislativa regional, Carmen Forcadell. Tras proclamar la república independiente de su casa junto a Cocomocho, el estrábico con sobrepeso y demás compañeros mártires, la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española hizo que varios de ellos dieran con sus huesos en la cárcel.
Para evitarse la prolongación de tan enojosa situación, la citada interfecta declaró en sede judicial que la proclamación de independencia había sido un acto simbólico (y sintético, le faltó añadir para completar el chiste), además de comprometerse a ser una buena niña y no volver a hacerlo más. Tras ese amargo trámite, Carmencita salió en libertad.
Sin embargo, algo debe haber cambiado en su interior (y en el de otros prohombres y promujeres del colectivo golpista) tras el paso por prisión, porque declinó asistir a la manifestación separatista por recomendación de sus abogados. Aunque luego se me ha ocurrido que podría ser para no verse mezclada en esos tejemanejes secesionistas, lo que inicialmente pensé fue que la recomendación respondía al hecho de que, habiendo abjurado de sus convicciones a ojos de los más radicales, su presencia en la concentración podría conllevar peligros para su integridad física.
Tranquila, Menchu, tranquila. Al fin y al cabo, os habéis cansado de repetir que sois todos la mar de pacíficos. Ahora va a resultar que bueno, puede que no tanto, no todos, no siempre…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 30 de noviembre de 2017

Y yo de que os vayáis a la mierda

Si digo que el Partido Socialista no ha hecho nada bueno por España, alguno de mis conocidos dirá que soy un sectario, o que estoy exagerando, y pondrá ejemplos como la entrada en la (entonces) Comunidad Económica Europea o la ley del sedicente matrimonio homosexual. Pero la primera no fue sino la consecuencia de negociaciones emprendidas tiempo atrás por gobiernos de otro signo político (incluso por gobiernos bajo otra jefatura del Estado, hasta donde sé), y la segunda podría haberse hecho de forma que hiriera menos susceptibilidades llamándola, por ejemplo, ley de uniones homosexuales.
Sin embargo, estoy dispuesto a admitir como necesaria la existencia de dicha formalización política, básicamente por dos razones: porque de todo tiene que haber en la viña del Señor, y como mal menor frente a la desgracia que supondría que la fuerza predominante en la izquierda fueran los comunistas (ya sean paleocom o neocom).
Dicho esto, que existan, sí, pero que no gobiernen, o que lo hagan lo menos posible. Por eso, cuando Sin vocales dice que el PSOE tiene ganas de ganar, lo primero que se me ocurrió fue pensar ¡Toma, y quién no!
Lo segundo es lo que da título a esta entrada.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 29 de noviembre de 2017

No en mi nombre

La clase política española da bastante asquito; eso, por no decir que resulta directamente repugnante. Eso es algo, quizá lo único, en lo que coincido con los neocom, aunque supongo que ellos no estarían de acuerdo en el hecho de que les incluyo también a ellos.
Es decir, a veces uno se pregunta para qué votar en las elecciones, si todos van a hacer más o menos lo mismo. Pero uno también acaba dándose cuenta de que no votar será, quizá, el medio para que la peor opción llegue a gobernar, por lo que acaba votando, no por la que considera la mejor opción, sino por la menos mala de las alternativas posibles con posibilidades de alcanzar el gobierno.
Todo esto viene a cuento de la declaración del ministro de Asuntos Exteriores español, que declaró en la BBC que la reforma constitucional que ha acordado emprender con el PSOE es para acomodar las aspiraciones de algunos de los catalanes (léase, los separatistas). Que luego matizara esa frase ya no importaba: el mal estaba ya hecho.
Para ese viaje no necesitábamos alforjas, la verdad.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 28 de noviembre de 2017

Que son políticos presos, y no al revés

No siento ninguna simpatía por las oenegés en general, y por algunas como Amnistía Internacional o Greenpeace en particular. Considero que son una panda de pijiprogres que, en general, con el riñón bien cubierto y la vida solucionada, se dedican a pontificar sobre esto, lo otro y lo de más allá, como si se encontraran en posesión de la verdad por algún tipo de decreto div… laico. Lo cual no quita para que, algunas veces, suene la flauta por casualidad.
Es el caso de la organización cuyo símbolo es la vela y el alambre de espino, y que dice velar por la defensa de los derechos humanos en todo el mundo, pero que con mucha frecuencia se dedica a repartir, como suelen hacer los progres, carnets de demócratas según su criterio.
Sin embargo, recientemente nos han dado una alegría a todos los españoles de bien, al no considerar como presos políticos a los miembros del cesado consejo de gobierno regional catalán ni a los Jorges. Como no podía ser menos, por otra parte, aunque que reconozcan tal evidencia es otro cantar.
Vaya chasco que tienen que haberse llevado unos y otros. Pagaría por ver sus caras.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 27 de noviembre de 2017

Bragados y echados p’alante

Algo que diferencia a los políticos actuales de los de épocas pretéritas es, básicamente, su talla moral. Incluso entre los sujetos de ideología despreciable, los de antes por lo menos tenían más redaños, y no les importaba ir a la cárcel, e incluso dar la vida, por sus ideas.
Los de ahora están hechos de otra pasta. De una de peor calidad, por lo que puede deducirse de su modo de actuar. No hay más que ver las reacciones de los golpistas catalanes cuando se han visto en la tesitura de arriesgarse a dar con sus huesos a la trena. Si no tienen otro remedio, van; pero si ven cualquier excusa o posibilidad de evitar ese mal trago, salen por piernas como Cocomocho, o dicen Diego donde dijeron digo.
Es el caso de la presidente de la asamblea legislativa regional. Cuando se planteaba la posibilidad de aplicar finalmente el artículo 155 de la Constitución, proclamaba toda gallarda que no darían ni un paso atrás. Apenas tres semanas después, y con la Fiscalía pidiendo prisión incondicional para ella, aseguró ante el Tribunal Supremo que la declaración de independencia del pasado 27 de septiembre tenía un carácter simbólico y acataba de forma expresa ante el juez la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española.
Ni huevos, ni redaños, ni vergüenza.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 26 de noviembre de 2017

El intruso: mi vida en clave de intriga

Debo haber leído prácticamente todas las obras de ficción escritas por Frederick Forsyth. La primera con la que me crucé fue La alternativa del diablo, para mí el culmen de su estilo –no necesariamente la mejor, aunque sigue estando entre mis favoritas y pienso que daría para una magnífica serie de televisión- y mi primer libro largo, aunque tenga apenas quinientas páginas (actualmente, lo que considero el mínimo indispensable para no considerar un libro como empezando a ser corto).
Luego seguí leyendo todo lo que escribía, al tiempo que retrocedí para leer sus primeras obras (para mí, las mejores): Chacal, Odessa y Los perros de la guerra. Me gustan sus obras porque son básicamente maniqueas: los buenos son buenos y los malos son malos (y acaban pagando). Es algo en lo que se parece a Tom Clancy, y que los diferencia de John Le Carré, con sus personajes llenos de matices (a día de hoy, todavía no sé para quién trabajaba la chica del tambor).
Alguien capaz de contar historias tan interesantes ha de haber tenido, a la fuerza, una vida igualmente interesante. Suponiendo que la mitad, o la cuarta parte, de lo que narra en sus memorias sea cierto, esto se cumple en el caso de Forsyth, que ha tenido una vida que ha sido cualquier cosa menos aburrida.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

De hormigón armafo

Hasta ahora, los políticos españoles –y más los de izquierdas- venían caracterizándose por decir una cosa y, con posterioridad, negar vehementemente que hubieran dicho tal cosa. Recientemente, el que fuera gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez –más conocido por el acrónimo MAFO-, ha llevado las cosas un paso más allá.
Para resumir: no sólo niega ahora que negara (o no advirtiera de) la llegada de la crisis económica, sino que alardea de haber sido de los que previeron la crisis. Todo su discurso está trufado de mentiras, medias verdades y, sobre todo, un lenguaje pomposo y hueco a partes iguales. Repasemos:
  • La decisión de minimizar la utilización de recursos públicos para abordar la crisis financiera se debió al miedo de disparar el déficit y a la "delicada situación de las finanzas públicas". Sin embargo, zETAp dijo, muy ufano él, que España jugaba en la campionlí de la economía mundial, y que a no mucho tardar superaríamos a Francia e Italia. Seguimos esperando.
  • El impacto en los mercados de un intenso y súbito aumento del déficit público podría haber arrastrado al colapso a toda la economía. Es decir, no vamos a gastar dinero no sea que nos dé un soponcio. No sería mala postura, salvo que después reconoció que esta estrategia multiplicó y dilató el trabajo de reestructuración. Tanto, que tuvieron que afrontarlo otros: los de siempre.
  • Si el sector se hubiera reformado no hubiera sucedido lo que ha sucedido. Debe ser la única verdad de todo su discurso. Lo que obvia es que la reforma del sector de las cajas debería haber comenzado por el mal que introdujeron, precisamente, sus compañeros de partido: la politización de los consejos de administración de las cajas de ahorros.
  • Deberían de haberse adoptado medidas macroprudenciales para frenar el crédito. Aquí me rindo: no sé qué carajo puede ser una medida macroprudencial (una medida microprudencial tampoco sé qué demonios puede ser).

En la trena debería estar este sujeto, haciendo compañía a Rodríguez y a Solbes, por negligencia criminal.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 25 de noviembre de 2017

Calladito estás más mono, Nicolás

Fue nuestro Señor Jesucristo el que dijo aquello de ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Un amigo mío, al que llamo el niño del reloj (los lectores que le conocen sabrán a quien me refiero, y a los que no, no les importa) define la hipocresía con la colorida expresión de habló de putas la ‘Tacones’.
Es decir, que hay ocasiones en las que quien habla debería haber mantenido la boca cerrada, porque tiene mucho que callar. Es el caso del conductor de autobús devenido autócrata que rige (es un decir) los destinos de Venezuela desde la muerte del gorila rojo. Este tirano, a propósito del golpe de Estado en Cataluña, todo desahogao (que diría la sin par Carmina Ordóñez), ha declarado que España tiene miedo a una revolución de los pueblos oprimidos, que teme una revolución popular de pueblos explotados contra la burguesía.
Puede suponerse que el discurso del sátrapa caraqueño se debe a que los populistas como él tienen unos pocos lugares comunes (y eso, suponiendo que tengan más de uno) que van repitiendo machaconamente en todas sus alocuciones. O quizá se deba a que ignora que los que están detrás del golpe de Estado son precisamente los burgueses (que han utilizado como carne de cañón a los antisistema, pero esa es otra historia… además de que, actualmente, los antisistema no suelen ser, precisamente, muertos de hambre, o como diría Junior, lumpen de una clase social muy inferior).
En cualquier caso, Maduro debería madurar.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 24 de noviembre de 2017

Pensamiento (por llamarle algo) único

Los golpistas catalanes, antes secesionistas y ahora delincuentes, no se cansan de proclamar que ellos son los verdaderos demócratas, mientras que en España no existe una verdadera democracia.
Del mismo modo, el Fútbol Club Barcelona, punta de lanza deportiva del secesionismo que abduce hasta a los que vienen de fuera de Cataluña (como Iniesta) o incluso de España (como Messi o Stoichkov), proclama, cuando le ve las orejas al lobo, que no quieren ser utilizados políticamente.
Será porque ya se encargan ellos de autoutilizarse, desde gritar independencia en el minuto diecisiete y trece segundos de cada partido hasta hacer alguna otra cosa que cuando empecé a escribir esta frase tenía perfectamente claro pero que ahora mismo se me ha olvidado (ya me acordaré, tranquilos…).
Y, al igual que los golpistas proscriben y anatemizan a todos aquellos que no siguen sus consignas, las instituciones rojiazules hacen exactamente lo mismo. Porque hasta una de sus figuras, que bastante mal lo ha pasado en su vida pero que ha logrado salir adelante, tiene que abandonar el antaño llamado oasis catalán.
Julio Alberto, con casi sesenta años, se tiene que marchar a buscar trabajo fuera de Cataluña. Me vuelvo a Asturias. Esta [el Barcelona] era mi casa pero no podrá llamar nunca más a esa puerta porque nunca más me la van a abrir.
Es lo que tienen los regímenes totalitarios, que no toleran la disidencia. Y aunque tiene razón cuando dice que no somos un partido político, somos un equipo de fútbol. Es esta gente, la que dirige el club, la que lo ha politizado, algo de responsabilidad tendrá la masa aborregada (incluyendo en el rebaño a la plantilla de los equipos de fútbol, charnegos incluidos) que se pliega a las consignas de esa gente.
Ya me acordé cuál era la otra cosa (no sé cómo pude despistarme): pitar al himno nacional de España en las finales de la Copa de fútbol de Su Majestad el Rey.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 23 de noviembre de 2017

La culpa siempre es de los demás

Los políticos, en general, son gente bastante soberbia. Claro que, al menos desde mi punto de vista, si son españoles y de izquierdas la cosa se agudiza hasta extremos casi planetarios, que diría Masturbito.
Tomemos, por ejemplo, el caso de las elecciones celebradas a finales de los setenta en España –nunca me he preocupado de averiguar si eran nacionales o municipales; las autonómicas todavía no existían, gracias a Dios-, en las que el Partido Socialista no obtuvo los resultados que esperaba y que las encuestas, supongo, vaticinaban. ¿Cuál fue la reacción de sus dirigentes? ¿Quizá reconocer que algo habrían hecho mal, y ponerse a enmendar su error? ¡Quiá! Alfonso Guerra, entonces vicetodo y posteriormente miemmano, declaró que España se ha equivocado. Y se quedó tan pancho.
Ahora es Junior el que se niega a reconocer los errores. Después de años oscilando entre una postura y otra, aunque siempre más próximo a los antes regionalistas y hoy golpistas o filogolpistas, finalmente se ha bajado los pantalones (metafóricamente, gracias a Dios) ante la bruja Piruja y ha decidido someterse a sus dictados en Cataluña. En parte como consecuencia de su caída en los sondeos, y en parte como causa de esa caída (una especie de círculo vicioso, vamos).
¿Ha pensado el de la coleta que esa caída en el CIS pueda deberse a una estrategia equivocada? Nones: la culpa es, según él, de los ataques de la Brunete mediática. Lo cual no deja de ser curioso, teniendo en cuenta que en general los medios de comunicación son de izquierdas y llevan bailándoles el agua a los neocom desde que aparecieron en escena.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 22 de noviembre de 2017

La pela sigue siendo la pela

Cocomocho está dando muestras, tras su huida a Bélgica, de ser un político a la par miserable y estúpido.
Lo primero, por haber salido por patas y, a salvo (relativamente) en la tierra de las coles, explotar la prisión provisional del estrábico con sobrepeso con fines electorales. Postura por otra parte comprensible, porque es casi la única salida que le queda al del corte de pelo inefable si quiere rascar bola; y, además, la previsible subida en las expectativas de voto de Izquierda Repúblicana de Cataluña se ha producido a expensas del partido antaño hegemónico (o casi) en la región.
Lo segundo, porque ha pedido dinero para costearse el exilio y la defensa. Ahora va a resultar que Puchdemón es el único político (ex) convergente de un cierto nivel que no ha sacado tajada de su paso por la política (si bien es cierto que al máximo nivel ha estado apenas dieciocho meses).
Debería haber tomado ejemplo de sus predecesores, Arturito Menos (que también anda mendigando para costearse la fianza que le ha impuesto el Tribunal de Cuentas) y Jorgito Poyuelo. O de los casi doscientos alcaldes separatistas que hace un par de semanas viajaron a Bélgica a dar un mitin en el que predicaron el odio a España.
Viaje que muchos de ellos costearon con dinero público, naturalmente.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 21 de noviembre de 2017

El Halcón Rojo

La tercera y última parte de la Trilogía de la Luna es también la más corta de las tres. Relata la fase final de la lucha entre americanos (simplificando, terrestres) y kalkars (mestizos de selenitas y humanos o, más bien, humanas), estando estos últimos arrinconados en la costa del Pacífico de los Estados Unidos (ya hace casi un siglo, parece que todo se resolvía en Estados Unidos cuando de invasiones extraterrestres se trataba).
Los americanos parecen haber retrocedido a una fase precolombina –si exceptuamos la presencia de caballos y perros-, comportándose como los indios de las praderas; indios que, a su vez, han sido esclavizados (una muestra de racismo bastante políticamente incorrecta para los estándares actuales, dicho sea de paso) tanto por americanos como por kalkars. De los negros no se dice ni palabra, en cambio, aunque nuevamente hay que tener en cuenta la época en la que se escribió la historia. En cuanto a la colonia japonesa que Julián XX se encuentra en los alrededores de lo que en su día fue Los Ángeles, Burroughs no da ninguna explicación.
Una diferencia de esta parte con las dos precedentes es que no aparecen ni Burroughs ni Julián III como los interlocutores en la conversación mediante la cual el segundo relata al primero los sucesos de sus reencarnaciones futuras. En cambio, se mantienen los tópicos de damiselas en peligro, luchas a espada y demás.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Los hombres de la Luna

En la segunda parte de su Trilogía de la Luna, Burroughs narra los comienzos de la revuelta de los terrestres contra los selenitas (llamarles lunáticos sería un chiste demasiado fácil).
El título de la novella se explica sólo, desde mi punto de vista, como contraposición al de la primera parte, porque no aparecen auténticos selenitas, sino más bien mestizos entre humano y selenita. Quizá el anteponer la preposición Contra a las cinco palabras (en español) del título sería algo más ajustado, además de tener una indudable mayor carga dramática.
Por lo demás, en el protagonista se mantienen las constantes de los demás héroes de Burroughs con los que me he cruzado: altos, fuertes, valientes, caballerosos, amantes de su familia… y bastante miopes para darse cuenta de cuándo una chica está por sus huesos, o de que lo que sienten en las tripas no es una indigestión, sino amor.
La carga de crítica política es más fuerte en esta parte central de la trilogía que en las otras dos, con una nada disimulada animadversión hacia las consecuencias de la revolución en Rusia... empezando por denominar teivos (soviet al revés) a la unidad organizativa de la América ocupada. No hay, en cambio, connotaciones racistas, puesto que se presenta a un personaje judío como alguien de gran entereza y digno de admiración.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Fútbol debería ser fútbol y nada más

Además de renovar a su presidente y, por extensión, a la cúpula directiva, la Real Federación Española de Fútbol debería aprovechar y, ya que estamos, sustituir a su asesor estético. Porque las decisiones que ha tomado últimamente en materia de indumentaria de la Selección Nacional demuestran bastante poco criterio… o, lo que sería peor, un criterio bastante definido.
Primero estuvo aquella manía de denominarla La Roja, supongo que por imitación de les Bleus franceses o de la squadra azzurra italiana; con el inconveniente de que el término rojo tiene ciertas connotaciones políticas que a algunos les (nos) molestan.
Luego, en elegir como segunda equipación una camiseta que, más que un diseño, parecía haber sido utilizado como servilleta después de comer arroz con huevos fritos y tomate, dada la combinación cromática y la dispersión del estampado. Lo siguiente fue vestir a los jugadores completamente de rojo, lo que tampoco es que sea la mejor de las ideas.
Pero la guinda ha sido la última (suele pasar, eso de que la guinda sea la última, porque encima de la guinda no se echa nada), y además por partida doble. La costura tiene un diseño que recuerda los colores de Aragón, apropiados por los catalanes como si fueran los propios. Y las bandas de colores verticales recuerdan, por su parte, a la bandera de la segunda república española.
De nada sirve que se diga que lo que parece morado no es tal, sino azul (azul petróleo, para ser precisos). Para empezar, la mayor parte de los aficionados al fútbol son varones (qué le vamos a hacer), y los hombres somos seres simples que no somos capaces de percibir matices de color como el melón, el limón… y el azul petróleo. Y, por otro lado, da lo mismo si es azul petróleo o no lo es: el hecho es que parece morado.
Prueba de todo ello son el que Junior la alabara, que se suspendiera el acto de su presentación (la de la camiseta, no la del político de la coleta, que a ese ya le tenemos demasiado visto) y que el presidente de la citada Federación diera una larga cambiada al ser preguntado y respondiera que no mezcla política con deporte. Jo, pues debe ser de los pocos en este país…
Con lo sencillo que sería utilizar, por ejemplo, una equipación como la que muestro a continuación...
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 20 de noviembre de 2017

Ni contigo ni sin tí

A comienzos de este mes saltó la noticia de que Cocomocho y el estrábico con sobrepeso (o, como decía el titular, el preso en Estremera y el fugado en Bruselas) se disputaban el liderazgo separatista en las elecciones ilegítimas. Elecciones a las que, por muy ilegítimas que las calificaran, ambos pensaban presentarse, faltaría más.
Los pedecatos buscaban a la desesperada una lista única con los ierreceos. Cosa lógica, porque desde que Jorgito Poyuelo abandonó la primera línea de la política la antaño hegemónica formación conservadora se haya en caída libre en los sufragios, cuesta abajo y embalada camino de abandonar, no ya la primera posición, sino incluso el podio de las tres más votadas. Una reedición de Juntos por el sí, bueno, vale, no estábamos preparados sería lo único que les garantizaría pesebre suficiente con el que alimentar a sus cada vez menos pujantes huestes.
Y el partido del preso, que ve (tanto el partido como el preso: la ocasión de hacer el chiste fácil era demasiado buena como para dejarla pasar) al alcance de la mano el aposentar sus posaderas en el sillón de presidente regional (y quién sabe si hasta de la república independiente de su casa), lógicamente se resistió a ello, y, al final, cada uno fue por su lado.
Mientras no vuelvan a encontrarse…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 19 de noviembre de 2017

El circo parlamentario

Hasta la llegada de los neocom a las Cortes españolas, la tarea de las payasadas parecía reservada en exclusiva a los miembros de Izquierda Republicana de Cataluña, de quienes partían las mayores tonterías dichas con el más solemne y campanudo de los tonos.
Quizá molestos por haber perdido ese puesto de preeminencia clownística, el bigotudo Tardá y el barbudo Rufián (aunque aquí da lo mismo poner la palabra con la inicial en mayúsculas que en minúsculas) han redoblado sus esfuerzos, no por ganarse el sueldo que religiosamente les paga esa España que, según ellos, no hace más que robar a Cataluña, sino por concitar las risas más estruendosas.
Porque no cabe tomar más que como una broma de mal gusto el que hayan propuesto que la iluminación navideña no se encienda hasta que excarcelen a los golpistas en prisión. Como muy bien ha venido a decir la Guardia Civil en Twitter, que dejen de joder la marrana y no se carguen la ilusión de los niños.
La siguiente chanza ya fue de traca. El del bigote entrecano proclamó que se habían causado vejaciones a los exconsejeros en prisión. ¿Y en qué había consistido, según su señoría, semejante trato vejatorio? Pues en ponerles una y otra vez la Marcha Real o, por otro nombre, el himno nacional español.
Pero hombre, Juanito, si la solución era muy sencilla: que lo silbaran, como hacéis cada vez que suena en la final de la Copa de fútbol de Su Majestad el Rey.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!