Cuanto más se sabe de los preliminares de la invasión marroquí de Ceuta, en peor lugar queda el gobierno de España y, de rebote, España misma.
A comienzos de este mes se supo que los movimientos del ejército español fueron espiados y comunicados antes de la invasión.
Que fueran espiados no es nada extraño, es algo que se ha venido haciendo entre
poderes desde que el hombre es hombre. El conocimiento es poder, y conocer qué
hace tu rival y cómo lo hace te da una ventaja indudable.
Pero que se comunicaran añade un plus de
gravedad al tema. Porque esa comunicación no es que fuera discreta, sino que se
efectuó a través de redes sociales. Y si a nosotros nos espían, es lógico que
nosotros espiemos. Y si espiamos y no nos enteramos de que nos espían, malo;
pero si nos enteramos de que nos espían, y no hacemos nada, peor.
Elija la alternativa que elija, el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer queda como el guano.

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