Imbuidos de su auto conferida superioridad moral, los izquierdistas de todo el mundo se consideran los depositarios de todo lo que es justo, bueno y progresista. Desgraciadamente para ellos, es habitual que los ciudadanos no piensen igual.
Es lo que ha sucedido hace diez días en Chile, donde el intento del
gobierno poli-ista (socialista, comunista, indigenista y no sé cuántos ismos
más) de aprobar una nueva constitución ha fracasado por segunda vez, al no ser
aprobada por referendo popular.
De resultas de lo cual sigue vigente la norma suprema elaborada, mira tú por dónde, bajo el mandato del tan denostado (por la izquierda) general Pinochet.
No hay comentarios:
Publicar un comentario