Una de las características de la llamada corrección política es la manía de no llamar a las cosas por su nombre, por miedo a ofender a no se sabe qué sensibilidades.
Y así, los eufemismos se multiplican,
apilándose los uno sobre los otros conforme cada uno devenía ofensivo: morenos,
negros, de color, afro-lo que sea, afrodescendientes, personas racializadas… y
éste es sólo el primer ejemplo que me ha venido a la mente.
Pero cuando un grupo de personas entra sin control en una localidad en un número que prácticamente iguala al de los
habitantes de esa localidad, ese grupo no son migrantes, emigrantes ni
inmigrantes.
Son invasores.

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