De los seres humanos en general se puede predicar aquello de haz lo que digo, y no lo que hago. Pero si ese (presunto) ser humano es un político, español, y de izquierdas, la cosa se eleva a la categoría de axioma irrefutable.
Tomemos el caso de Egolanda,
que hace un mes ponía en duda que los ciudadanos españoles fueran a sufrir la
crisis… para, a continuación, y en una línea absolutamente liberticida y por
ello inequívocamente marxista, o viceversa, pedir intervenir el precio de los alimentos.
Mejor nos iría si bajaran
la agobiante presión impositiva que asfixia a la mayoría de los españoles.
Pero, claro, el bajar impuestos no es de izquierdas.
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