El partido de la mano y el capullo nunca se ha caracterizado por mejorar el funcionamiento de las instituciones.
O sí. Pero esa mejora en el
funcionamiento sólo se ha dirigido a beneficiar los bolsillos de los cargos del
partido y de aquellos otros partidos que, cuando era necesario, cual
mercenarios de baja estofa y peor ralea alquilaban su apoyo parlamentario.
Para los españoles, en cambio, todo se ha
degradado con los socialistas en el poder. En esto, el desgobierno
socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer es sólo una novedad en
cuanto a la intensidad de este empeoramiento y la velocidad a la que se ha
producido. Si a ello unimos que las catástrofes parecen producirse sin tregua
-de la pandemia de la COVID-19 a Filomena, de la erupción del volcán canario a
la DANA, por no haber de los accidentes ferroviarios-, pareciera que se nos han
concentrado las diez (y no siete, como suele decirse) bíblicas plagas de Egipto
en el peor momento de nuestra historia.
Y ahora, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas ha decidido suprimir programas esenciales contra el cáncer en el momento más crítico de su historia, cerrando unidades estratégicas
y desmantelando programas que hasta ahora formaban parte esencial de su vínculo
con el Sistema Nacional de Salud para apostar… por la inteligencia artificial.
Será porque los directivos andan escasos de la natural, digo yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario