En su canción Badlands, Bruce Springsteen dice
Poor man wanna be rich,
Rich man wanna be king,
And a king ain’t satisfied
‘til he rules everything
Los del partido de la mano y el capullo no
aspiran a ser reyes -al fin y al cabo, se proclaman republicanos-, pero sí a
controlarlo todo. Así ha sido desde su constitución -por las buenas o por las
malas, ya lo confesó Paulino Iglesias en su estreno parlamentario-, y así
parece que será hasta que, Dios quiera que sea más pronto que tarde,
desaparezcan.
La única novedad es que ahora lo hacen
descaradamente, sin disimular. Antes colocaban a su gente en puestos clave así
como de tapadillo. Ahora anuncian la creación de un fondo soberano de inversiones que estará bajo control estatal. Es decir, bajo el del desgobierno
socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer. Es decir, bajo el del
psicópata de la Moncloa.
Este no contempla abandonar el poder ni muerto.

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