Es cosa común que la izquierda española en general, y en particular el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, recurran al Caudillo para achacarle todo lo que no les gusta.
Así, suelen decir que la Ley de Vagos y Maleantes
se promulgó en el franquismo. La realidad es que se aprobó en 1.933, durante la
segunda república, bajo el gobierno de Manuel Azaña (santo laico de la
izquierda española) y con el consenso de todos los grupos políticos (dicho sea
de paso, que haya consenso sobre algo no garantiza que ese algo sea bueno o
incluso cierto).
Pues bien, el psicópata de la Moncloa ha
recurrido al francomodín, pero del modo más extraño e inesperado: recuperando una ley del franquismo para controlar los alquileres por habitaciones.
Acabáramos.

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