La doctrina Mafalda puede ser simplista, puede ser maniquea, incluso puede ser infantil. Pero, al menos en mi opinión, también es infalible.
Hagamos la prueba con el nuevo sistema de financiación
autonómico. A propósito de lo cual, una digresión: ¿por qué hay que estar
cambiando el sistema de financiación automático cada pocos años? Es más, ¿por
qué hay comunidades autónomas (dos) que no participan de ese sistema, porque
funcionan al margen? ¿Por qué no se establece, de una vez por todas, un sistema
de financiación equitativo, igualitario y con voluntad de permanencia, al que
sólo haya que hacer pequeños retoques de vez en cuando?
Vuelvo al tema. Si el desgobierno
socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer propone un nuevo sistema de
financiación autonómica ante el que sólo muestra satisfacción Cataluña,
mientras que todas las demás comunidades autónomas -incluidas aquellas en las
que gobierna el partido de la mano y el capullo- lo rechazan y Fedea (de
acuerdo con Wikipedia, el segundo laboratorio de ideas español con más impacto
en medios de prensa especializada en ámbitos temáticos de tipo económico y el
segundo con más coeficiente de especialización temática) lo hace picadillo con sus críticas, habrá que concluir que es una propuesta nefasta para España.
Como todo lo que sale de Ferraz 70, por otra parte.

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