jueves, 29 de enero de 2026

Un barco que no acaba de hundirse

Hubo un tiempo en el que la extrema izquierda española -sí, hablo de los comunistas- ponían a su frente a gente con mayor o menor talla intelectual, pero con convicciones: el genocida de Paracuellos, Pasionaria, Julio Anguita, Gerardo Iglesias, Cayo Lara… tolerantes o intolerantes, pero con un ideal (equivocado, pero ideal).

Ahora, no. Desde hace algo más de una década, al frente de la extrema izquierda española han estado personas que no creen en nada, y que a lo único que aspiran es a vivir del cuento, a ser casta: el Chepas, Pesetero, el becario ubicuo, la tucán de Fene…

Sucesivas reinvenciones y cambios de nombre, pero si rascabas un poco en seguida aparecían la hoz y el martillo, símbolo de la ideología más nefasta, criminal y asesina que ha sido capaz de pergeñar mente humana.

Y no nos engañemos: si Izquierda Unida ha sentenciado a Sumar y a Yolanda Díaz, no es por ideología: es porque ven que, de seguir con ellos al frente, irían al lugar en el que siempre han merecido estar.

Por el retrete, rumbo al estercolero de la Historia.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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