Para alcanzar el poder en Cataluña, los socialistas tuvieron que volverse tan secesionistas como los propios secesionistas. Recordemos que el sedicioso y sedicente estatuto catalán de autonomía, actualmente vigente, se aprobó bajo el mandato de un presidente regional socialista (aunque cabe, dicho sea con todo el respeto, que en aquel momento ya no estuviera en sus cabales).
Sin embargo, los verdaderos
secesionistas nunca han pasado de considerar a los socialistas, sean la
franquicia regional o la matriz nacional, como una especie de tontos útiles (uno
no sabe si más tontos que útiles o más útiles que tontos) en los que apoyarse
para alcanzar sus fines, confesos o no.
Cómo serán las cosas, que tras
las últimas elecciones regionales, en las que la candidatura encabezada (es una
manera de hablar, puesto que hay cuatro circunscripciones provinciales, y por
lo tanto cuatro listas) por el filósofo perico fue la que más escaños obtuvo,
los secesionistas se comprometieron a no apoyarle en una eventual votación de investidura.
Pero, como no acaban de ponerse
de acuerdo entre ellos -todos quieren ser los que manden-, el que fuera ninistro de Mortandad del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de
padecer se ha lanzado a pedir el apoyo de los ierreceos para ser
investido presidente del consejo regional de gobierno.
De momento, seguimos esperando la respuesta…
No hay comentarios:
Publicar un comentario