martes, 13 de abril de 2021

Reflexiones atemporales XLVI – Ni centro, ni independientes

Hace ya bastante -antes de empezar a pensar sobre la política (y la Política) de un modo medianamente sistemático y organizado y, desde luego, mucho antes de ponerme a escribir en este blog- resumía una de mis opiniones sobre el particular con el siguiente postulado: en política, los independientes son un invento del centro, y el centro es un invento de la derecha y de la izquierda.

Con esto quería decir que en política no había ni lo uno ni lo otro. Pensando con un poco más de calma, podríamos decir que la gran mayoría de los que se dedican a la política son independientes, en el sentido de que tienen un criterio propio y que eligen someterse a la disciplina de una determinada organización -un partido político-, en lugar de hacer la guerra por su cuenta. Claro que, en ese momento, pierden su independencia o, al menos, su autonomía, con lo que también podríamos concluir que en política no existen los verdaderamente independientes, salvo quizá los líderes de los partidos; y si nos ponemos conspiranoicos, ni siquiera ellos, puesto que están sujetos a los dictados de esos misteriosos poderes ocultos que rigen, o buscan regir, el destino de la humanidad.

En cuanto al centro, decir que existe el centro es como decir que existe al año cero, o el origen de coordenadas de un espacio bi, tri o polidimensional. Se trataría de un punto, de un instante, del momento en que alguien deja de ser de derechas para pasar a ser de izquierdas. La UCD no fue más que el modo en que los que venían del franquismo -admitamos que eran la derecha, o parte de ella- eligieron organizarse; el CDS, los restos de la UCD agrupados alrededor del Conde-Duque de Suárez (sí, ya lo sé, era sólo duque, pero había que reproducir el chiste con las siglas); UPyD, lo que podríamos llamar el ala moderada del PSOE, agrupados alrededor de Rosa Díaz (que nunca ha dejado de ser de izquierdas, aunque parezca haber adquirido algo de sentido común, o de mesura, desde aquella campaña al parlamento europeo en la que decía unas chorradas del tamaño de Guuggenheim); y Ciudadanos, la versión 2.0 de UPyD, versión catalana, derivada luego en aspirante al trono de la derecha.

Podríamos concluir que tanto uno como otros son, por tanto, inventos de la izquierda -en España, hace mucho que la derecha no inventa nada, acomplejada como está por el pensamiento único giliprogre; Vox no inventa, se limita a decir las del barquero con gran vehemencia, al tiempo que también suelta alguna que otra chorrada- para engañar a los incautos.

Y todavía los hay que pican…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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